Francisco Tobajas Gallego
En el número del 1 de enero de 1894 de la Miscelánea Turolense (1890-1901), el botánico y farmacéutico José Pardo Sastrón (1822-1909) trataba sobre el té de Aragón o té de roca, Jasonia glutinosa, D. C. o Erigeron glutinosum, L. Entonces el té chino era un producto exótico de gran consumo en España, que podía ser sustituido, según Pardo Sastrón, por la salvia española, con más propiedades medicinales que el té oriental. En época de epidemias, se quemaban carretadas de salvia en las calles de los pueblos como sahumerio. También podía sustituir al té chino el té aromático de España, Chenopodium ambrosioides, L., aunque apenas era conocido ni usado.

Pardo Sastrón creía que «la sustitución del opio extranjero por opio del país es una cuestión de honra nacional y no de menos provecho, también es de gran interés y no menor facilidad la sustitución del té chino por el que a manos llenas producen las peñas de Aragón, y es vulgar en varias provincias de España, aunque no se haga de él el aprecio que merece».
Entre las peñas calizas, en torno al torreón de las Encantadas, hacia El Frasno, encontramos este té de roca, de olor y sabor muy característicos. Tomado en infusión es un tonificante del sistema nervioso, antidiarreico, laxante en ayunas y antiséptico. Se utiliza además como remedio digestivo, y contra la gripe y la tos. Se puede usar para limpiar las heridas, sin hemorragia, y para rebajar la inflamación de golpes y contusiones.
En nuestra zona se recolecta hacia la festividad de Santiago apóstol, que se celebra el 25 de julio.



