El primer programa de las fiestas de San Roque de 1913

Francisco Tobajas Gallego

El primer programa de las fiestas de San Roque conocido se publicó en 1913, con motivo de la creación de El Batallón Infantil Patria, organizado e instruido por Pedro Miranda. Se lo encontró Tomás Asensio en la casa de las Sartas de la calle Mayor, esquina con calle de las Cruces, y tuvo la amabilidad de pasarme una copia.

El día 14 de agosto de 1913, a las once de la mañana, darían comienzo las fiestas con la salida de la comparsa de gigantes y cabezudos, de nueva construcción, acompañados por la dulzaina y el tamboril. A mediodía, el Batallón Infantil recorrería las calles, precedido de la Banda de Música del Hospicio Provincial, dirigida por el maestro Borobia, que llegaría en el tren mixto de Zaragoza. Por la tarde saldrían de nuevo los gigantes y cabezudos, se celebrarían vísperas, completas y salve en la parroquia, y por la noche baile en la plaza de la Constitución, que se había adornado e iluminado, y donde se había levantado un kiosco, con farolillos a la veneciana, donde tocaría la banda de música.

Batallón Infantil Patria

Los componentes del Batallón Infantil vestían uniforme de cazadores, de rayadillo, y gorra de plato con franja verde. La bandera de seda había sido bordada en oro por: Manolita Gil, Pepita Gracián, Elvira Ibarra, Pilar Irribarren, Teotiste, Adela, Paula y Palmira Sarto, Carmencita Bascones, Esperanza Bordiu Bascarán, María Luisa Nuviola y Marina Lozano, bajo la dirección de la maestra Paula Sardaña, esposa del presidente de la Comisión de Festejos, Pascual Sanjuan. La terminación del equipo del batallón había corrido a cargo de: María Bascarán, Josefina Gasca de Gracián, Virginia Pérez de Pina, Francisca Ibarra de Sarto y Joaquina Sarto de Lafuente, bajo la dirección de Paula Sardaña.

Bordadoras de la bandera del Batallón Infantil

El día 15 se tocaría diana a las seis de la mañana. A las siete tendría lugar el rosario general y a las nueve la misa, a la que asistiría el Batallón Infantil. A las diez y media se anunciaba recepción en el ayuntamiento, con reparto de cincuenta bonos de una peseta a los pobres, y a las doce salida de gigantes y cabezudos. Por la tarde se celebraría baile, vísperas y completas en la ermita de San Roque, y por la noche concierto con fuegos artificiales.

El día de San Roque tendría lugar la misa en la ermita, con música y sermón, a la que asistiría el Batallón Infantil. A las diez se repartirían los premios a los niños de las Escuelas Nacionales, con participación de la banda. Tras la recepción en el ayuntamiento, el batallón practicaría ejercicios militares. Por la tarde se anunciaban corridas de pollos, baile y procesión, a la que no faltaría un piquete del batallón. Por la noche baile y fuegos artificiales, a cargo del pirotécnico Cunchillos, de Casetas.

El día 17, después de la misa, tendría lugar un homenaje a la bandera, al que se había invitado al periodista Darío Pérez, al catedrático Eduardo Ibarra y al diputado provincial Sixto Celorrio. La tribuna presidencial la ocupaban el alcalde Florentino Yepes, el juez municipal José Navarro, el párroco Celestino Soria, los coadjutores Ángel Aznar y Joaquín Escribano, el conde de Argillo, Francisco Pina, Félix Lafuente, José Gracián, Isidoro Nalda, el teniente jefe de la Guardia civil de La Almunia, Juan Lafuente, Mariano y José Alvira, Agustín Aguado y Pedro Miranda.

Miranda abrió el acto, leyendo unos versos de Luciano Pastor y una carta de Darío Pérez. El niño Ricardo Lahoz leyó unos versos en exaltación a la bandera y el teniente abanderado, Antonio Palacios, arengó a sus compañeros, lanzando vivas a los señores y señoritas que habían costeado y bordado la bandera del batallón. Participaron también los coadjutores de la parroquia, Aguado y el párroco, que resumió las intervenciones. Luego se entregaron a los niños cajas de dulces y lapiceros, obsequio del fabricante de chocolates Joaquín Orús. María Luisa Nuviola, que había enseñado a los niños a cantar los himnos, fue obsequiada por la comisión con un ramo de flores.

Tras la corrida de pollos, baile y traca final, tendría lugar una retreta militar, en la que los niños del batallón llevarían faroles de colores. El Noticiero informaba el día 18, que Cipriano Arévalo había conseguido el primer premio en la corrida de pollos, el segundo había sido para un corredor de Ricla y el tercero para Santiago Palacín.

            La comisión había contratado para las fiestas a una compañía cómico-dramática, que venía de realizar una brillante campaña en Alcañiz, y que actuaría en el teatro a la hora del vermú los días 15 y 16, con una gran función para el 17.