Francisco Tobajas Gallego
Casi quinientas personas se dieron cita en la ermita de San Blas, para presenciar el eclipse total del pasado 12 de agosto.
La Asociación Cultural Sabinius Sabinuanus, organizadora del evento, comenzó a repartir refrescos cuando dio comienzo el eclipse parcial, a eso de las siete y media de la tarde.
Después del eclipse total se repartieron bocadillos y refrescos, con medias lunas de anís.
Los asistentes aún aguardaron a ver las perseidas o lágrimas de San Lorenzo desde este paraje tan espectacular. Una noche verdaderamente mágica e irrepetible por muchos años.





