Francisco Tobajas Gallego
El papa Lucio III concedería en 1182 una bula, por la que se adjudicaba el patronato de las iglesias de Calatayud a las aldeas de sus términos, cuando no se había constituido aún la Comunidad de Aldeas de Calatayud, que nacería un siglo más tarde, con la agrupación de varias aldeas, con la intención de conseguir más autonomía de la villa de Calatayud. El primer documento en el que aparece el término de Comunidad data de 1251. Entre 1255 y principios del siglo XIV, las aldeas de la Comunidad irían ganando poco a poco más autonomía. En 1323 las aldeas ya estarían plenamente constituidas en Comunidad, o lo que es lo mismo, en una universidad autónoma de realengo, ejerciendo una jurisdicción plena, que mantendrían hasta los Decretos de Nueva Planta de 1707.
La actual sede de la Comarca Comunidad de Calatayud, que se constituyó el 11 de octubre de 2001, con competencias trasladadas el 1 de marzo de 2002, pertenecía a la Comunidad de Aldeas de Calatayud, que sería reedificado a principios del siglo XIX. Se levantaba sobre el solar de la primera sede de esta Comunidad de Aldeas.
Para regular su administración y organización, la Comunidad publicaba sus Ordinaciones. Las del año 1636 se aprobarían en Saviñán y se imprimirían al año siguiente. El rey le concedía o ratificaba privilegios, a cambio de considerables sumas de dinero.
En este edificio se instalaría la Diputación de Calatayud desde el 27 de enero de 1822, hasta el 1 de octubre de 1823, mientras estuvo vigente la provincia de Calatayud. Sus presidentes serían: Miguel Cabrera de Nevares y Juan López Pinto. Una placa en la fachada, con fecha del 11 de junio de 2022, así lo recuerda. Calatayud intentaría sin éxito, conseguir esta capitalidad en fechas posteriores.
Otra placa recuerda el homenaje tributado por la ciudad de Calatayud en 1927 al periodista, dramaturgo y novelista Valentín Gómez y Gómez (1843-1907), por haber vivido en esta casa en su etapa bilbilitana.
La Comunidad de Aldeas desaparecería en 1836. Su casa o palacio pasaría al conde de Argillo, por ser el mayor acreedor de la Comunidad, que la arrendaría para viviendas. Después de la Guerra Civil la vendería a las Hermanas de la Caridad de Santa Ana, donde organizarían un colegio de niños.

Las Hermanas de Santa Ana habían llegado a Calatayud en 1857, para administrar el Hospicio Provincial y el Hospital Municipal. El primer colegio lo fundarían el 8 de septiembre de 1881 en la plaza del Sepulcro, en unas casas que arrendarían a Saturio Muñoz, marqués de Villa Antonia, con clases de párvulos y para niñas. Las salesas habían cerrado un año antes la casa para alumnas externas, que habían mantenido abierta desde el año 1812. En 1890 las hermanas de Santa Ana se trasladarían a la plaza de San Torcuato, más tarde denominada plaza de Ballestero.
Durante la Guerra Civil, el edificio sería destinado a Comandancia Militar. En el año 1955 el Ayuntamiento de Calatayud lo compraría a las Hermanas de Santa Ana, por 450 000 pesetas, para destinarla a Casa de Cultura, Biblioteca Municipal, Archivo de Protocolos Notariales, Museo y Escuela Municipal de Música.



