Jueves lardero

Francisco Tobajas Gallego

El jueves lardero o Jueves gordo marca el último jueves antes de la Cuaresma y se asocia con la celebración del carnaval. Se dice: Jueves lardero, longaniza en el puchero. Goza de gran tradición en tierras de Calatayud y también en Saviñán, donde la Asociación de la Tercera Edad lo mantiene.

            Era tradición merendar este día en el campo el palmo, un trozo de chorizo o longaniza, asado en las brasas, del tamaño del palmo de cada cual. Es tradición que el palmo lo daban las abuelas. Aquella tarde no había escuela y los escolares iban andando a la ermita de San Vicente, en el Molar, por ser un lugar abrigado del cierzo y bien situado hacia el mediodía.

            La ermita de San Vicente Ferrer se situaba en el antiguo camino real de Morés a El Frasno. Contaba con un retablo dedicado al santo, de la primera mitad del siglo XVI. En sus paredes aparecían colgados abundantes exvotos de cera.

            Lardero viene del latín lardarius, tocinero. En la Edad Media, las autoridades civiles y eclesiásticas intentaron vincular la fiesta con la Religión cristiana. Carnaval derivaría del latín carne levare o del latino-mozárabe carnestolendas, con el significado de quitar la carne. Su otro nombre antruejo, derivaría del latín introitus, o sea, entrada a la Cuaresma. Sería una advertencia ante su proximidad.

El carnaval, tiempo de permisividad y libertad moral y ética, da paso a la Cuaresma, un periodo de recogimiento y ayuno. Pero a pesar de todo, el carnaval ha mantenido su carácter profano. Por eso en la Edad Media se denominaban a estas celebraciones Fiestas de Locos.

El combate entre don Carnaval y doña Cuaresma, de Pieter Brueghel el Viejo, 1559

En El Libro de Buen Amor, del arcipreste de Hita, se recoge De la pelea que ovo Don Carnal con la Quaresma.

Açercandose viene un tiempo de Dios santo,

fuime para mi tierra por folgar algún rato,

dende a siete días era Quaresma tanto

puso por todo el mundo miedo e grand’espanto…

Estava don Carnal ricamente asentado,

a mesa mucho farta en un rico estrado,

delante sus juglares como omen honrado,

de sus muchas viandas era bien abastado…

Pero a medianoche, después de comer y beber, llegaría doña Cuaresma. Y todos amodorrados fueron a la pelea. El primero que hirió a don Carnal fue el puerro, luego la sardina salada, las mielgas, verdeles, jibias, anguilas, truchas, atunes, camarones, pijotas, ostras, langostas, arenques, besugos y lampreas. Y al final:

Mandó a don Carnal que guardase el ayuno,

et que lo toviesen ençerrado a do non lo vea ninguno,

si non fuese doliente o confesor alguno,

et que l’diesen a comer al día manjar alguno.