San Blas, segundo Patrón de Saviñán

Francisco Tobajas Gallego

            El pasado 3 de febrero, festividad de san Blas, se celebró una misa vespertina en la ermita del santo en Trasmón. Saviñán cuenta con un busto relicario y una reliquia de san Blas, que llegó a la parroquia en 1579.

Instrumento de liberación de reliquias, 1579. Archivo Parroquial de Saviñán

            El 11 de noviembre de 1579, ante la presencia de mosén Francisco Villalpando, presbítero y vicario perpetuo del lugar de Aguilón, en la Diócesis de Zaragoza, compareció el infanzón y vecino de Saviñán, Jerónimo de Heredia. Éste último conocía que Villalpando había traído de Roma numerosas reliquias, para entregarlas a las iglesias que él mismo considerara. Jerónimo de Heredia se las pidió para la parroquia de San Pedro, de Saviñán, pues en este lugar se tenía particular devoción a san Pedro, san Jerónimo, san Blas y santa Lucía.

            Villalpando mostró una bula del papa Gregorio XIII, fechada el 15 de julio de 1578, en la que constaba la entrega de varias reliquias, que había reconocido el vicario general de Zaragoza, Andreas Santos. Villalpando la entregó al notario Agustín del Frago, que hizo una copia. Jerónimo de Heredia pidió a Villalpando que le entregara estas reliquias, entre las que se encontraban las de san Pedro, san Jerónimo, san Blas y santa Lucía. Villalpando se las entregó, con sus papeles escritos con los nombres de cada una de ellas, que Jerónimo de Heredia otorgó ante notario haber recibido.

            La vieja ermita de san Blas se levantaría en Trasmón, todo plantado de olivos, siguiendo la orientación oeste-este, como protector de este importante cultivo para Saviñán, Morés y Purroy, que también acudían en días diferentes. Entrando a mano derecha, se alojaba una pila de agua bendita de piedra. Un banco de obra, adosado a las paredes, recorría todo el recinto. Esta vieja ermita, muy deteriorada, se derribó en abril de 1997, conservando un arco, bajo del cual se colocó un memorial a la Vera Cruz. El retablo, según señala en la predela, se hizo de limosna en 1588. La nueva ermita se inauguró el día de la Cruz de Mayo de 1960. A ella acuden los vecinos de Purroy, pero no los de Morés.

            En la Consueta de la parroquia de San Pedro de 1600, se recoge que el día de san Blas se celebraba procesión alrededor del pueblo, portando su cabeza. El eclesiástico semanero llevaba la reliquia y celebraba la misa conventual, por voto del pueblo.

            El 24 de mayo de 1616, en la iglesia de san Pedro de Saviñán, tras la celebración de la misa conventual, el vicario, beneficiados, Capítulo Eclesiástico, jurados, concejo y la mayoría de los vecinos del lugar, así hombres como mujeres, votaron y juraron guardar cada año perpetuamente la fiesta de san Blas. En la parroquia se guardaba la reliquia del santo y su cabeza, contando también con una ermita, y los vecinos querían que su devoción fuera en aumento y se perpetuara para siempre. El notario Pedro Gascón tomó buena cuenta del voto al santo, que aprobó el 28 de enero de 1617 el licenciado Marcos de Valenzuela, arcipreste, canónigo de la catedral de Tarazona y vicario general.

Voto de guardar la fiesta de san Blas, 1616. Archivo Parroquial de Saviñán

            En un documento fechado en el año 1674, que recoge las obligaciones de los beneficiados de San Pedro de Saviñán, señala que el día 3 de febrero, festividad de san Blas, se celebraba misa con terno, a cargo del semanero. Se hacía procesión por el lugar, portando la cabeza del santo en las andas. Un beneficiado debía ir a decir misa a la ermita, llevando la reliquia.

El 23 de agosto de 1777 el papa Pío VI concedió indulgencias, para los que confesaran y comulgaran el día de san Blas en su ermita, a extramuros de Saviñán. Estas indulgencias se copiaron en un cuadro que se guarda en la ermita de San Blas.

Busto relicario de san Blas