Patrocinadas por la Comarca del Aranda, se han puesto en marcha varias visitas a las parroquias y ermitas de los doce lugares que componen esta Comarca. Esta vez le ha tocado el turno a la parroquia y a la ermita de Nuestra Señora del Prado, de Viver de la Sierra, y a la parroquia de Sestrica. Próximamente se incluirá en la visita la torre señorial de los Urrea o de los Luna de Sestrica. José Luis Cortés ha sido el guía de este interesante recorrido.
Invitamos a la Comarca Comunidad de Calatayud, para que patrocine otras visitas, que den a conocer su importante patrimonio artístico y monumental.
La parroquia de Viver, dedicada a San Miguel Arcángel, es un templo barroco. El retablo mayor está dedicado a este santo. Otros retablos parroquiales consta que los costearon: el vicario mosén Domingo Mañes y su madre Antonia Aluenda en 1674, y Juan Melús y Estefana Pariente en 1670.
Se conserva una copia de la Virgen del Prado (la original es de talla románica del siglo XIII), y una tabla de un retablo gótico perdido. A la parroquia han ido a parar unas puertas labradas y un banco, que ocuparía el coro de la ermita de la Virgen del Prado.
La Virgen del Prado se le apareció a un a pastora sobre un olmo. La actual fábrica data de 1720. En 1787 Juan Antonio Melús y María Abejer ampliaron la capilla, dotándola de sacristía, colocaron una reja monumental, estatuas de San Miguel y San Rafael, y doraron el retablo a la moderna, que se atribuye al escultor bilbilitano Gabriel Navarro. A ambos lados del retablo, se conservan unos azulejos originales.
También conserva varios cuadros de pintura holandesa.
La iglesia de Sestrica se localiza bajo la torre señorial de su antiguo castillo. Está dedicada también a San Miguel. Esta obra se contrató en 1652.
El retablo mayor es obra de Bernabé de Jauregui, fechado en 1673. Los retablos de: San Antón, San Bartolomé, del Cristo y de las Santas Justa y Rufina, patronas de los alfareros, son de la segunda mitad del siglo XVII.
El de San Ramón Nonato data de 1723. A ambos lados del presbiterio hay dos semejantes, dedicados a la Virgen del Carmen y a San José, posible obra del escultor de Fuentes de Jiloca, Francisco Alhambra, de 1737. La parroquia también alberga un retablo dedicado a la Inmaculada Concepción, de hacia 1790, y otro a la Virgen del Pilar, debido a Josefa Sierra y Cecilia Villalba, de 1799.
Destaca la capilla de la Virgen del Rosario, de las primera décadas del siglo XVIII, con toda la cúpula estucada de yeso policromado. Como en la parroquia de Viver, la sacristía hace las veces de museo parroquial.





























