| FRANCISCO TOBAJAS GALLEGO | El 24 de noviembre de 1996 tuve ocasión de admirar en el Palacio de Sástago de Zaragoza, el retrato de El Empecinado pintado por Goya, que formaba parte de la exposición Goya, El Empecinado y la Guerra de la Independencia en Aragón. El retrato del guerrillero y militar castellano Juan Martín Díaz, El Empecinado, se exhibió por vez primera en una exposición celebrada en Madrid en 1900. Entonces era propiedad del coleccionista Luis Navas. Para esta exposición de 1996 el cuadro viajó desde Osaka (Japón), donde tiene la sede el Instituto Aino Gakuin. Arturo Usón, uno de los comisarios de la exposición, fechaba este cuadro en 1809, pues El Empecinado lleva un uniforme militar con las charreteras de capitán. En septiembre de 1810 fue ascendido a brigadier por la Regencia. Goya abandonó Zaragoza en noviembre de 1808, cuando los franceses se disponían a llevar a cabo el segundo sitio. Se refugió en Fuendetodos y tras una corta estancia se dirigió a Madrid. Pero, tras la batalla de Guadarrama, los franceses volvieron a ocupar Madrid, y Goya, por miedo quizá a represalias, se trasladó a Piedrahita (Ávila). El Empecinado estaba por la zona a principios de 1809, recalando en Piedrahita en alguna de las marchas de vigilancia. El guerrillero, que fue ascendido a capitán en abril de 1809, fue pintado por Goya a mediados o en la segunda quincena de abril, pues el pintor regresará a Madrid a primeros de mayo. Desde septiembre de 1811 a enero de 1812, Juan Martín Díaz, por mandato del general Joaquín Blake, trasladó su actividad combativa contra los franceses a lo largo del río Jalón, a la zona del Moncayo y a la ribera del Ebro. El 24 de septiembre se reunió en Ateca con Durán y con sus dos divisiones, que sumaban entre 3 y 5.000 hombres, se dirigieron a sitiar Calatayud, donde llegaron el 26. De inmediato El Empecinado, al frente de los soldados del batallón de Voluntarios de Madrid, atacó con la bayoneta calada las fortificaciones exteriores. Los franceses, al verse desbordados, se replegaron en el convento de la Merced calzada, donde se dispusieron a resistir. Para evitar que los franceses recibieran refuerzos de Zaragoza, El Empecinado mandó a su capitán Abuín, con una columna de avanzadilla, para la vigilancia del camino de Zaragoza. Abuín tomó el fuerte en el puerto del Frasno, capturando a la guarnición. El general barón de Musnier mandó una columna de 1.500 hombres desde Zaragoza, en socorro de los sitiados, pero fueron derrotados en La Almunia el 1 de octubre por El Empecinado, cogiendo prisionero a su jefe, el teniente coronel Guillot. Mientras tanto se mina el convento de la Merced, desde la bodega del inmediato convento de Santa Clara, que dirige el coronel Domingo Murcia. Una de las minas colocada derribó la iglesia y parte del claustro del convento de la Merced, matando a bastantes defensores franceses y el resto se vio obligado a refugiarse en la torre, pero fueron convencidos por el teniente coronel Guillot, capturado en La Almunia, y se rindieron el 4 de octubre de 1811. Al día siguiente, ante la proximidad de una columna de 3.000 soldados franceses, enviada por Musnier desde Zaragoza, las divisiones de El Empecinado y del brigadier Durán se retiraron hacia Ariza y Monreal. Los franceses estuvieron en Calatayud el día 6 de octubre y tras el saqueo se volvieron hacia La Almunia, sin atreverse a perseguir a los españoles. Después del enfrentamiento cerca de Molina de Aragón, El Empecinado se adelantó hasta Alfamén donde mató o hizo prisioneros a 80 soldados de un destacamento de caballería polaca, sitiando luego La Almunia, cuya guarnición capituló el 6 de noviembre de 1811. El día 11 El Empecinado llevó a Zaragoza a los oficiales que habían capitulado en La Almunia, penetrando en la ciudad. El día 20 se enfrentó a los franceses de la guarnición de Daroca en los llanos de Mainar. Después se dedicó a reclutar voluntarios aragoneses, con los que formó un batallón de Voluntarios de Aragón, que reunió en Ricla. El 13 de diciembre combatió en Alagón y luego en Borja, retirándose con sus tropas al santuario de la Misericordia. El cerco de Zaragoza se veía próximo y la Junta Suprema de Aragón se sitúa en el Monasterio de Piedra, pero el 9 de enero de 1812 Blake capitula ante el mariscal Suchet en Valencia y El Empecinado vuelve a tierras de Guadalajara con el batallón de Voluntarios de Aragón, ante los que protestó la Junta Suprema de Aragón por llevarse a los jóvenes aragoneses. El Empecinado fue apresado en 1823. Al conocer la sentencia dijo: «¡Poco ha tenido Su majestad presente mis sacrificios en la guerra contra Napoleón y los muchos enemigos franceses que han muerto a mis manos». El 19 de agosto de 1825 fue llevado al cadalso, situado en la plaza Mayor de Roa (Valladolid). Al subir las escaleras rompió las cadenas, como no pudo hacerse con una espada, corrió hacia la colegiata, para acogerse a sagrado, pero los soldados lo mataron a bayonetazos. Su cadáver fue ahorcado, siendo enterrado al anochecer en la colegiata de Roa. En 1856 sus restos se trasladarían a un monumento que en su memoria se levantó en Burgos. |



