Riadas en Saviñán

Francisco Tobajas Gallego

Crecidas y desbordamientos, en mayor o menor medida, se produjeron en los años 1853, 1855, 1856 y 1857. Volvieron a repetirse en el decenio siguiente, en los años 1863, 1864 y 1865. Los de mayor importancia se dieron en los años 1825, 1828, 1834, 1850, 1855, 1856, 1864, 1880, 1892 y 1895. Debido a las terribles consecuencias de estas riadas, los lugares pedían exenciones en la contribución y ayudas especiales para reponer puentes, caminos y otras infraestructuras, como molinos de aceite y de harina.

Raimundo Cormán Moreno, que había nacido en Saviñán el 1874, recordaba que su padre, el albañil Raimundo Cormán, lo había llevado al puente de piedra a colocar un ladrillo. Esta reparación tendría lugar hacia 1880. Vicente Lafuente Pinilla «El Tostao», recordaba que en 1902 se produjo una gran riada, que se llevó por delante las barandillas del puente de piedra. La Discusión informaba el 1 de mayo de 1880 del desbordamiento del río Jalón en Saviñán, que había producido pérdidas considerables en este lugar, en Morés, Ateca, Terrer y en otros pueblos de la ribera. La Época informaba el 10 de septiembre de 1902 que Saviñán estaba inundado e incomunicado por ferrocarril. La riada había ocasionado daños en acequias, brazales y en el puente sobre el Jalón. Algunas casas que amenazaban ruina, habían tenido que ser desalojadas.

En el Libro de Actas del Ayuntamiento de Saviñán, correspondiente al 22 de julio de 1932, se escribía que una crecida del Jalón se había llevado por delante «mieses y tierras de labor», además de «campos de remolacha, hortalizas y varios cultivos». La situación de la mayoría de los vecinos era crítica, al perder la cosecha. Los daños se tasaron entonces en un millón de pesetas. La Libertad informaba ese mismo día que en Saviñán la cosecha de cereales estaba completamente arrasada. En Morata de Jalón se había desbordado el Jalón y el río Grío. En Brea se había desbordado el Aranda. El gobernador civil había telegrafiado al Presidente del Consejo y a los ministros de la Gobernación y de Agricultura, dándoles cuenta de los efectos del temporal y pidiendo el auxilio del Estado.

El 24 de julio tuvo lugar en el Ayuntamiento de La Almunia una reunión, en la que se nombró una Junta de Defensa. El 31 de julio se celebró otra, que es la que recoge la fotografía de Marín Chivite, que ilustra un reportaje gráfico publicado por Heraldo de Aragón. Este periódico informaba de esta reunión el 2 de agosto. A ella habían acudido el gobernador civil, tres diputados a Cortes y el presidente de la Diputación Provincial, acompañado por un diputado y dos concejales del Ayuntamiento de Zaragoza. Acudieron también representantes de varios pueblos ribereños del Jalón, desde Calatayud a Alagón, además de Alpartir, Mezalocha, Tobed, Cariñena, Herrera, Arándiga, Mesones y Nigüella. Saviñán envió a su representante.

Las pérdidas calculadas ascendieron a 4 641 537 pesetas, aunque faltaban datos de algunos pueblos más, que habían sido también afectados. Las autoridades como siempre, prometieron ayudas, incluso se leyeron cartas con el mismo deseo de los ministros de la Gobernación y de Agricultura.

Por el acta del Ayuntamiento de Saviñán del 30 de mayo de 1936, sabemos que por aquellas fechas tuvieron lugar otras inundaciones. En ella se recoge el nombramiento del concejal Hermenegildo Campillo, para que representara al Ayuntamiento de Saviñán en la asamblea que se iba a celebrar al día siguiente, en la que se trataría de las inundaciones producidas por el Jalón. El secretario del Ayuntamiento de Saviñán debía formar un expediente, en el que estuvieran incluidos los perjuicios causados por esta última inundación.

La última gran riada en Saviñán fue la de 1956. La parte baja del pueblo, la llamada Señoría, siempre era la que más daños sufría. Entonces en el arreglo del puente se utilizaron los ladrillos de la última hornada de la última tejería del pueblo. ABC informaba el 2 de junio que los daños en Saviñán y en todos los pueblos de las riberas del Jalón eran incalculables. En Saviñán se habían perdido las cosechas de patatas, hortalizas, trigo, cebada, maíz y viveros de árboles frutales. El campo había quedado cubierto de cascajo, piedras y fango. El agua se había llevado tierra de fincas enteras, arrancando gran número de árboles. Se había inundado la Plaza de la Señoría y las calles de Santa María, Molino y San Miguel. Una casa se había derrumbado y hubo que rescatar a tres personas que allí vivían. Otras fueron desalojadas por los vecinos. Se habían derrumbado numerosas tapias de corrales, muriendo por ello muchos animales. La corriente del río se había llevado la mitad del puente de piedra y la tubería de la fuente pública.

Con la construcción del pantano de La Tranquera, entre 1952 y 1961, que entró en servicio en 1960, las riadas ya no son tan espectaculares y dañinas como antaño.

Fotografías: Asociación Cultural Sabinius Sabinianus y F. Tobajas Gallego.