Francisco Tobajas Gallego
El pasado 12 de noviembre se celebró la segunda de las conferencias programadas en este ciclo por el CEB, dedicada a Benito Vicioso Trigo (1850-1929). Estuvo a cargo de José Daniel Gómez García, quien trazó su biografía a partir de una conferencia de José María López Landa, que ofreció en la Biblioteca Gracián el 7 de mayo de 1950, con motivo del centenario de su nacimiento. En su Etopeya de Don Benito Vicioso, López Landa contaba su pronta orfandad y sus deseos de abrazar la carrera eclesiástica, pero la Revolución de 1868, le hizo cambiar sus planes. Lo consideraba: un inadaptado, un desplazado y un pesimista.
Benito Vicioso trabajó de mancebo de botica, tomando en arriendo en 1874 la botica de Artieda, situada en la calle de la Bodeguilla, 19. En su rebotica tenía lugar una célebre tertulia, donde no faltaban los periodistas y literatos locales, que se conocía como el Parnasico.
La farmacia fue un rotundo fracaso económico y Vicioso se incorporó, como químico, a la Azucarera Labradora de Calatayud. Sería despedido y, por influencias del político Gabriel Maura, sería admitido de nuevo como ayudante. También lo sería, esporádicamente, de las azucareras de Gallur y Almuñécar. En Andalucía y norte de África llevaría a cabo excursiones botánicas. Mantenía una relación epistolar con Carlos Pau, quien publicaría los resultados de algunas de sus herborizaciones, dedicándole la denominación de varias especies. Su hijo Carlos mantendría esta correspondencia con Pau.
Benito Vicioso perteneció a la sección zaragozana de la Sociedad Española de Historia Natural (SEHN), siendo socio fundador de la Sociedad Aragonesa de Ciencias Naturales (SACN), desligada de la nacional en 1902, debido a la polémica entre darwinistas y no darwinistas. Vicioso era aficionado a los musgos y líquenes, que le enviaba al especialista finés William Nylander (1822-1899), del que redactaría una nota necrológica. Benito Vicioso llevaría a cabo excursiones botánicas con: Cipriano Luis Aguilar, Longinos Navas y su hijo Carlos Vicioso, que continuó sus estudios de fanerógamas aragonesas. En 1904 la SACN premió su colección de líquenes. Su herbario de fanerógamas se encuentra en el Real Jardín Botánico de Madrid y otro más reducido en la Facultad de Ciencias de la Universidad de Zaragoza.
Benito Vicioso fue concejal del Ayuntamiento de Calatayud y organizador de la procesión del Viernes Santo. Falleció en Zaragoza en 1929.
Su hijo Carlos Vicioso Martínez (1886-1968) obtendría el título de ayudante de Montes en 1906, siendo destinado al Valle de Arán y Canfranc, donde colaboraría con la repoblación de la zona. En 1912 ingresaría en la SECN. En 1929 sería trasladado a la CHE y en 1930 a Madrid, agregado a la Flora y Mapa Forestal del Instituto Forestal de Investigaciones y Experiencias. En 1946 se adscribió, como colaborador, al Instituto Botánico Cavanilles.
Gómez García no se olvidó de otros botánicos aragoneses, como: Benito Valdés Castrillo, Blanca Catalán de Ocón y los actuales: Alfredo Martínez Cabeza, Juan Pisco y Juan Martín.




