Francisco Tobajas Gallego
Las primaveras de los años 1994 y 1995 fueron desastrosas para los cultivos de la ribera alta del Jalón, debido a las fuertes heladas que dañaron toda la cosecha de frutales. A esto se alió una pertinaz sequía, que hizo regular y hasta cerrar todas las acequias de los riegos históricos, también las acequias del azud de Embid. Los árboles se salvaron de la falta de riego por espacio de más de un mes, porque no tenían cosecha alguna.
En protesta pacífica, el sábado 24 de junio de 1995 tuvo lugar en Calatayud una manifestación, en queja contra las medidas tomadas por la Mesa de la Sequía.
Unos diez mil manifestantes de las diferentes tierras de Calatayud, hasta Rueda de Jalón, se reunieron en la Plaza del Fuerte, con sus pancartas, sus consignas, sus críticas y sus enfados.
A la cabeza una gran pancarta, que hacía alusión a los riegos históricos del Alto Jalón y, tras ella, los alcaldes de los treinta y nueve pueblos de las diferentes tierras de Calatayud y todos los representantes de los diferentes Sindicatos de Riegos.
Abriendo la comitiva iba Camilo, un agricultor de toda la vida de Embid de la Ribera, que lucía un atuendo rústico, con abarcas, gayata y un cartel que rezaba: Asalto a las aguas del alto Jalón (bajo Jalón). Pa nosotros las abarcas, pa vosotros los zapatos. Vuestras tierras embalsadas, como un estanque de patos. Murió Cucaracha y Pernales, nos quedan aun cientos y millares.
Todos los pueblos portaban sus pancartas, que declaraban su derecho a regar en paz, criticando y pidiendo la dimisión del presidente de la CHE.
La manifestación recorrió los tres puentes de Calatayud sobre el Jalón. Y aunque muchos comercios bilbilitanos cerraron sus puertas, otros cumplieron con su horario al público, incluidos los bares. En una explanada cercana al supermercado Sabeco se leyó un manifiesto, preparado por la Coordinadora del Alto Jalón, que agrupaba a los diferentes Sindicatos de Riegos y a todos los alcaldes de los pueblos. El manifiesto acababa con estas palabras: estamos seguros de que unidos los comarcanos del Jiloca, del Manubles, del Isuela, del Aranda, del Ribota y del Perejiles, continuaremos con nuestras tierras de regadío, como desde los árabes llegaron a manos de nuestros padres y como estamos dispuestos a ponerlas en manos de nuestros hijos.
Este mismo verano se ha comenzado a embalsar el pantano de Mularroya, cogiendo el agua del Jalón desde Embid. Treinta años no son nada.







