Semana Santa 2026

Francisco Tobajas Gallego

Como ya es habitual, el Domingo de Ramos ofreció un concierto de marchas la Banda Municipal de Saviñán.

En la Consueta de la parroquia de San Pedro Apóstol de 1600, se apuntaba que el Domingo de Ramos se celebraba la misa conventual, con diácono y subdiácono, con procesión alrededor de la iglesia. El Jueves, Viernes y Sábado Santo se vestían de diácono y subdiácono y celebraban las misas, que se debían apuntar en otro libro perdido. El Domingo, Lunes y Martes de Pascua de Resurrección se vestían de diácono y subdiácono.

            En 1674, entre las obligaciones de los beneficiados de San Pedro, se registraba que el Domingo de Ramos la misa era del vicario y se hacía procesión por la placeta de la iglesia.

            El jueves Santo se celebraba misa con terno, a cargo del vicario, con procesión. Se llevaba a la Vera Cruz y a los demás pasos. Se subía por la calleja de las Cruces y por debajo del Calvario se iba a San Roque. Y de allí a Santa María y a San Miguel. Se recorría el lugar por costumbre muy antigua.

El Viernes Santo se decían los oficios con terno, siendo la misa del vicario. Por la tarde se celebraba procesión por el lugar con la imagen de la Soledad.

El Sábado Santo se llevaban a cabo los oficios con terno, siendo la misa del vicario.

El Domingo de Pascua de Resurrección, la misa corría a cargo del vicario. Se vestían los dos beneficiados más antiguos. El lunes siguiente oficiaba la misa el otro beneficiado más antiguo, vistiéndose otros de los más modernos, que seguían en el turno.

En la Consueta de 1961 se decía que para la Cuaresma se tenía el catecismo para niños y niñas los lunes, miércoles y viernes, por lo menos, a las doce de la mañana. Los viernes se celebraba el viacrucis a las dos y media o tres menos cuarto. Por la noche, a la hora que regresaban los hombres del campo, había rosario, novena y miserere. Los domingos tenía lugar el viacrucis, al segundo toque del rosario.

            Las novenas eran de san Francisco Javier, del lunes de la primera dominica al de Cuaresma, la segunda de san Joaquín, la tercera de san José y el septenario de Dolores, para terminarlo el sábado anterior al Domingo de Ramos.

Para Semana Santa se llamaba a un predicador, para que ejerciera su función desde el lunes por la noche al Viernes Santo. Predicaría todas las noches, a la hora de venir los hombres del campo.

El Domingo de Ramos se apuntaba que convenía entregar los ramos a la entrada de la iglesia y bendecirlos, pasando por las naves de la iglesia, asperjándolos e incensándolos, entregando los ramos en el presbiterio a los componentes del ayuntamiento y autoridades. La procesión de los Ramos se hacía por la plaza, Calvo Sotelo y calle Mayor.

El lunes había sermón del predicador después del rosario.

El martes al anochecer se celebraría procesión, viacrucis y sermón tras la procesión, que sería por la plaza, Calvo Sotelo, Centro y calle Mayor. Se llevaban las peanas de san Juan, Nazareno y la Virgen Dolorosa. Se apuntaba la conveniencia de señalar las cruces donde se hubiera de leer o cantar la estación.

El Jueves Santo a las cinco de la tarde se celebraría la misa. A las siete de la mañana se tocaba a confesar. Por la tarde había muchas confesiones, desde las dos y media hasta las siete y media. Habría procesión con san Juan, Judíos, Nazareno y la Virgen, con sermón a la vuelta. A las diez y media de la noche Hora Santa, con plática de Eucaristía.

El Viernes Santo tendría lugar el sermón de la Pasión, a las diez de la mañana. A las tres y media de la tarde se recorrería el viacrucis por el Calvario. A las cinco se celebrarían los divinos oficios y a las siete y media procesión con san Juan, la Soledad y el Sepulcro, dando la vuelta larga. Se salía de la iglesia por la derecha, al rodeo. Luego sermón de la Soledad.

            El Sábado Santo, a las once de la noche, se celebrarían los divinos oficios, con misa de vigilia.

            Se apuntaba que lo que se recogiera sería para los gastos del predicador, aunque se dejaban 200 pesetas. La Cofradía de la Minerva ayudaba con 250 pesetas.

Este año también han participado los bombos y tambores de la Cofradía de la Piedad de Sestrica, en las cruces de la mañana del Viernes Santo. Esta costumbre fue instaurada hace unos años por Florentino Nonay, a quien se homenajeó.