Francisco Tobajas Gallego
Este año coincidió la romería de la Vera Cruz con la fecha asignada antiguamente, el 3 de mayo, con buen tiempo y los campos verdecidos por las lluvias de marzo y abril. Desde 1992 y por votación popular, la romería se celebra el primer sábado de mayo.
Esta antigua romería ya se consignaba en la Consueta de la parroquia de San Pedro Apóstol de 1600. El día 3 de mayo se iba en procesión a la ermita de San Blas, donde el semanero celebraba una misa cantada, pasando antes por la ermita de San Roque. A la vuelta se bendecían los términos desde la Cruceta, en el paraje de Mingorrea. Todavía se conserva en el mismo lugar, un pequeño peirón dedicado a santa Bárbara. La Cofradía de la Vera Cruz también se citaba en estos primeros años del siglo XVII, en algunas mandas testamentarias.
En esta antigua Consueta no se consignaba la celebración de la Cruz de Septiembre, que aparece en la de 1961, que celebraba y sigue celebrando la Cofradía de la Vera Cruz, con misa y procesión por el lugar.
Desde Cruz de Mayo a la Cruz de Septiembre, la reliquia de la Vera Cruz, que se custodiaba en la capilla de la Virgen del Rosario, se trasladaba a una pequeña estancia, a una hornacina cerrada, de donde el párroco la tomaba para conjurar las tormentas, a través de una ventana.

La reliquia del Lignum Crucis de Saviñán, quizá proveniente de la reliquia de Caspe, se dispone en una cruz de plata sobredorada, obra de finales del siglo XVI. Los brazos de esta cruz de plata terminan en forma de flor de lis. En el anverso destacan cuatro medallones con los cuatro Evangelistas. En los medallones del reverso, se representan a los cuatro Padres de la Iglesia occidental.
A la vieja ermita de San Blas concurrían los romeros de Purroy, Morés y Saviñán, en fechas diferentes del mes de mayo. La nueva ermita se inauguraría el día de la Cruz de Mayo de 1960 y a ella acuden, en distintas días, los romeros de Purroy y Saviñán.
En 1734 el notario Felipe de Villanueva copiaba una sentencia arbitral, fechada en 1579, que habían pronunciado micer Juan Pérez de Nueros, abogado fiscal de SM, y micer Miguel Luis de Santángel, que habían sido nombrados por Juan Martínez de Luna y el Concejo de Saviñán, para dirimir ciertas diferencias sobre la torre [de las Encantadas] y algunas heredades de la val de Trasmón.


En ella se pedía a los jurados de Saviñán que cerraran un olivar antes de transcurridos seis meses, desde la fecha de la sentencia, que formaba parte de las heredades de la torre y que había donado Catalina de Urrea y Juan Martínez de Luna para la luminaria de la ermita de San Blas.
Esto nos hace pensar que la nueva ermita se levantara en terrenos de este antiguo olivar, donado por la familia de los Martínez de Luna, del que aún se conserva una parte, delante de la nueva ermita. Desde antiguo, un santero cuidaba de la ermita, ocupándose de regar los distintos olivares por turno riguroso.

El antiguo retablo de San Blas, según señala la predela, se hizo de limosnas en 1588. Se puede ver en el Museo Parroquial.
En este término de Trasmón se citan hasta ocho azudes, que tomaban el agua del barranco de El Frasno. El primero de ellos, llamado del Cubo, se reedificaría en 1623. De él nacían dos acequias madres, una a cada lado del cauce. La de la derecha se llamaba de la Dehesa [por situarse por aquel paraje la dehesa comunal de Saviñán] y la de la izquierda de San Blas, que iba a dar a un gran albercón, próximo a la ermita. Barranco abajo se citaban hasta ocho pequeños azudes, que alimentaban otras tantas acequias que, por medio de balsas y brazales, regaban el extenso olivar de Trasmón.
En 1786, transitando la Santa Cabeza de San Gregorio de Ostia hacia El Frasno, se hizo un conjuro en la ermita de San Blas para este extenso olivar, por estar atacado de una plaga de gusanos. Unos días antes, la Cabeza de San Gregorio había sido acogida en la parroquia, llevándose a cabo otro conjuro desde la ermita de San Roque.
Este año nuestro párroco Henry tuvo unas palabras de reconocimiento a todos los párrocos de Saviñán, especialmente a Florentino, impulsor de la Cofradía, y a Nicolás, fallecido recientemente.
Este año, entre los invitados, contamos con la presencia del alcalde de Calatayud y senador, José Manuel Aranda.






