Francisco Tobajas Gallego
El pasado 20 de noviembre de 2024 tuvo lugar la tercera de las conferencias programadas en el ciclo Calatayud en la Edad de Plata de la Cultura Española, que ha organizado el Centro de Estudios Bilbilitanos, bajo la coordinación de José Ángel Urzay y la colaboración del Ayuntamiento de Calatayud.
En esta ocasión tocó el turno a Elisa Sánchez Sanz, con una conferencia titulada Juan Blas y Ubide, escritor costumbrista. Urzay destacó de Elisa su abrumadora pasión por la investigación, que le ha llevado a publicar diez libros, participar en más de cincuenta obras colectivas, además de colaborar en prensa, Radio Nacional de España y en congresos nacionales e internacionales, siempre con profundidad y capacidad, con organización, ilusión y no menos pasión. Elisa también es consejera del CEB y ha sido ponente en varios Encuentros de Estudios Bilbilitanos.
Elisa Sánchez comenzó su charla dando unas pinceladas biográficas de Blas y Ubide. Sus estudios, su marcha a Bayona, su vuelta a Calatayud, su familia, su labor como político local, su relación con los Exploradores locales, la promoción de la Fiesta del Árbol y la composición del Himno al Árbol, también como abogado y profesor del Colegio de la Correa. Se preguntó por el paradero de su biblioteca, digna de ser recuperada.
Blas y Ubide sería coetáneo de Joaquín Costa, aunque los consideró como la cara y la cruz del llamado regeneracionismo español. Juan Blas nunca se dejó llevar por el baturrismo imperante, sino que fue partícipe del regionalismo literario. Fue también defensor de una cierta regeneración pedagógica y de la escuela católica, siendo el primer presidente del Círculo Católico, que luchó contra el analfabetismo con sus escuelas nocturnas. Criticó el sistema educativo que basaba sus enseñanzas en la repetición y en la memoria, como queda patente en su novela El licenciado de Escobar. También en sus libros trasladó sus experiencias como abogado. Recordó la opinión de José Carlos Mainer, quien lo consideraba mejor escritor que lo que parecía. Un elogio en toda regla.
Elisa repasó también su bibliografía como autor. En 1877 publicaría una Guía de Calatayud, muy difícil de encontrar, donde aparecía toda la ciudad, con sus clases productoras, comerciales y liberales, las fiestas de septiembre, los horarios del ferrocarril, las tarifas de correos, las tiendas y hasta los gigantes y cabezudos.
De 1877 databan también unos Modismos dialectales de Calatayud, que cuentan con una edición moderna a cargo de Óscar Latas, y que contienen una parte gramatical y otra conceptual. Juan Blas ofreció este manuscrito a Julio Cejador, quien lo citaría en su obra Cabos sueltos, y que a su vez lo cedería a la Universidad Central de Madrid.

Su novela Sarica la borda apareció primero en la Revista de Aragón por entregas y en 1904 en forma de libro. Blas y Ubide hacía responsable de esta escritura a la lectura de Capuletos y montescos, de López Allué, aunque Elisa consideró que ambas novelas no tenían mucho que ver. La novela se desarrolla entre envidias y disputas por un campo. En ella Juan Blas introduce el ambiente tabernario de las novelas naturalistas francesas. Al final de la novela, Sarica se queda sin más amparo que el de Dios.

En El licenciado de Escobar, de 1905, el autor utiliza datos autobiográficos. Esta novela introduce una novedad, las ilustraciones de Ángel Díaz, responsable del cartel de las fiestas de Zaragoza de 1904. La novela transcurre en Mesones, Daroca y Zaragoza, llamadas con otros nombres diferentes. Al final el licenciado, sin poder trabajar en lo suyo, tiene que regresar a su lugar, casándose con una antigua amiga que ha podido ascender en la vida.

El tomo de cuentos titulado Las caracolas, se compone de once narraciones sencillas, breves, a veces humorísticas y a veces morales. Elisa consideró que no eran historias tradicionales, sino de propia producción.

Tampoco se olvidó del discurso de inauguración de la Galería de Bilbilitanos Ilustres, siendo alcalde de Calatayud, que tendría lugar el 10 de septiembre de 1908, que cuenta también con una edición moderna.

Aunque en alguna entrevista y en su libro El licenciado de Escobar, Blas y Ubide adelantaba algunos proyectos que llevaba entre manos, estos no vieron la luz por causas desconocidas, quizá se debiera a la falta de venta de sus libros anteriores.
Varios escritores y conferenciantes, como: López Landa, Valentín Gómez, García Mercadal o Salvador Minguijón, recogieron su temprana afición a las colecciones, su metodología, sus cartapacios, donde apuntaba datos inéditos, referencias interesantes, dibujos y prensa del momento. Su trabajo en su despacho de abogado y sus estancias en su casa de campo, donde daría rienda suelta a su pasión por la escritura y también por la pintura.
A continuación comentó sus novelas y cuentos bajo el punto de vista antropológico. Tipos de parentesco, herencias, oficios, labores agrícolas, fiestas, juegos, trajes de vestir, alimentación, tabaco, rivalidades, brujería, leyendas, motes, apodos y violencia sexual, como la que ocurre en su novela Sarica la borda. También la forma de actuar de los abogados, unos partidarios del derecho foral, puesto de moda por Costa en el Congreso de jurisconsultos, celebrado en 1880-1881, y otros, como asegura Juan Blas, eruditos a la violeta. Sus descripciones resultan siempre muy evocadoras, son siempre paisajes con un alma muy especial. Igualmente en sus libros aparece una multitud de personajes que se dedican a otras tantas profesiones, con escenas propias del mismo Zola. También se recoge una profesión novedosa, como debía ser la de sombrerera, como la que al final de la novela casa con el licenciado. En 1911 abriría sus puertas en Zaragoza La Parisien, una tienda moderna dedicada a este menester. En Calatayud regentaba otra tienda Manuel Mascaray.

Las historias de sus narraciones y novelas se localizaban en diferentes lugares, como: Maluenda, Mesones, Daroca, Zaragoza, Illueca o Saviñán, donde tomaría la fisionomía del palacio de los condes de Argillo, pero sus descripciones no se atañen rigurosamente a estos lugares.
Con todo resultó una charla muy elaborada, trabajada y no menos amena e interesante. Sin duda Blas y Ubide bien lo merecía, una vez cumplido su centenario en el pasado año de 2023.



