¿Cumplió su palabra el maestro Pascual Marquina?

Francisco Tobajas Gallego

            El 18 de abril de 1925, Margarito Cormán firmaba en El Noticiero una pequeña crónica, sobre la celebración de la Fiesta del Árbol en Saviñán. A primeros horas de la tarde, habían partido de las casas consistoriales: el ayuntamiento en pleno, el secretario, el párroco, los dos coadjutores y el jefe de la Guardia Civil, precedidos de los niños y niñas de las dos escuelas, con los de párvulos y sus correspondientes maestros: Pascual Ruiz, Paula Sardaña y Delfina Novella, maestra de párvulos. Felipe Villalba, Práxedes Villalba y María de Pedro Cabello serían los abanderados.

            El párroco, Vicente Enguita, había bendecido los árboles, que se habían plantado en un montículo de la ermita de San Roque. Luego, en la parte sur de la ermita, abrigados de un cierzo helador, el alcalde Pascual Sanjuán, Pascual Ruiz y Paula Sardaña, ofrecerían unas palabras a los presentes.

El 8 de agosto Pedro Miranda adelantaba en Heraldo de Aragón, los actos de las fiestas patronales de Saviñán. Aquel año la Banda de Música de Maluenda, dirigida por Nicanor de la Flor, iba a amenizar las fiestas. Tendrían lugar corridas pedestres y de entalegados, para muchachos de entre catorce a dieciséis años, partidos de pelota y bailes públicos en la plaza. En el teatro-cine Cervantes, de Francisco Álvarez, una compañía cómico-dramática, con sus primeros actores, Zapater e Ibáñez, iba a debutar el día 14, con la comedia de Carlos Arniches La venganza de la Petra o donde las dan las toman.

El 21 de agosto El Noticiero informaba que el pasado día 15, se había celebrado el Rosario de la Aurora. Señalaba que el número 1400 había sido agraciado con el gramófono, que había sorteado la Banda de Música, que se encontraba entonces en periodo de formación.

            El 23 de agosto Pedro Miranda firmaba una crónica en Heraldo de Aragón, sobre las pasadas fiestas patronales de Saviñán. Las fiestas habían tenido lugar del 14 al 17 de agosto, a las que habían acudido pocos forasteros, debido al fuerte calor de la estación.

            La Banda de Música de Maluenda, que dirigía Nicanor de la Flor, había entrado en el pueblo el día 14, a los acordes del pasodoble Sabiñán, del maestro Pascual Marquina. Miranda relataba que las funciones religiosas de los días 15 y 16 habían resultado solemnes, oficiando el párroco Vicente Enguita. El coadjutor Salvador Labastida se había encargado de cantar las excelsitudes de la Virgen y de San Roque. Como otros años, se habían celebrado conciertos en la plaza de la Constitución, a cargo de la Banda de Música de Maluenda. Las corridas pedestres de los días 16 y 17 habían estado muy animadas. En la del primer día, había ganado Tomás Palacín, de Saviñán, un vecino de Embid y Jorge Verón, también de Saviñán. En la del segundo día había ganado un vecino de El Frasno, seguido de Tomás Palacín y Jorge Verón. Los fuegos artificiales habían corrido de la cuenta del pirotécnico Ángel Sanz, de Zaragoza.

Las funciones de teatro habían estado flojas, aunque los primeros actores, Zapater e Ibáñez, lo habían hecho francamente bien.

En varias ocasiones le habían pedido a Pedro Miranda, que hiciera llegar una invitación a Pascual Marquina, para que viniera a Saviñán a recibir la admiración de los vecinos y ser huésped de las fiestas de San Roque. Aquel mismo año de 1925, Marquina había escrito para la recién fundada Banda de Música Santa Cecilia el pasodoble Sabiñán, que había dedicado a su amigo y paisano Pedro Miranda. Miranda había sido militar, participando en la Guerra de Cuba. En 1913 fundaría en Saviñán el Batallón Infantil Patria, donde era representante de la Azucarera de Calatayud.

Por aquellas fechas, Marquina tenía que viajar hasta Llanes, Asturias, pero debió hacer un hueco en sus compromisos y el 9 de agosto llegó a Saviñán, donde permanecería desde las cuatro de la tarde, hasta la hora del tren correo, procedente de Zaragoza.

Aquel día se le invitó a un modesto banquete, que había servido Tomás Villalba, en el que participaron representantes municipales y de todas las clases sociales de la localidad. Salvador Labastida había leído un elocuente discurso de saludo al maestro Marquina, que había sido muy aplaudido.

Durante los postres, una rondalla en la calle, a los acordes de la jota, había entonado tres canciones alusivas al maestro. Pascual Marquina agradeció el acto y, en recompensa, se ofreció a visitar el pueblo en otra ocasión y más detenidamente, por el que dijo sentir grandes simpatías. Prometió escribir un Himno a San Roque, para que fuera estrenado en las fiestas del próximo año. Esta promesa hecha desde el balcón, enardeció los ánimos de los presentes, que lo aclamaron con vivas.

Poco después, Pascual Marquina visitaría a la Banda de Música, que se encontraba en periodo de organización, en el local de su academia. Allí les exhortaría a que perseverasen en el estudio de la música, arte que hace aumentar la cultura en los pueblos. La Banda de Música Santa Cecilia había sido fundada aquel mismo año por Paterno Pina, jefe de Telégrafos de Saviñán, y Pascual Ruiz, maestro nacional.

Varios vecinos acompañaron a Pascual Marquina a la estación de Paracuellos, siendo despedido con vivas y aclamaciones, cuando el tren correo había comenzado su marcha.

José Ignacio Pina Gracián me comentó hace tiempo que la música de los Gozos de San Roque y quizá también la letra, se debía a José Gimeno Gracia (h. 1893-1923), que había casado en el Pilar de Zaragoza en 1921, con Margarita Balbina Teotiste Sarto Bono, nacida en 1891. José Gimeno, oriundo de Barcelona, era violinista y falleció en Saviñán el 1 de septiembre de 1923, a los treinta años. Este dato lo incluí en mi libro dedicado a San Roque en Saviñán. Historia, devoción, fiestas y cofradía, de 2006. Pero a raíz de esta crónica de Pedro Miranda, se abre una duda. ¿Escribió Pascual Marquina la música del Himno a San Roque o de los Gozos al santo, que se cantan actualmente? ¿Tenía ya entonces la letra que todos conocemos?

No hemos encontrado ninguna referencia al estreno en 1926 del Himno a San Roque, que había prometido escribir Pascual Marquina. En una publicación, donde se trasladó la conferencia de Mariano Marquina Marín, nieto de Pascual, que había ofrecido en Almansa el 20 de mayo del año 2000, se afirmaba que su abuelo solamente había escrito dos himnos religiosos: uno dedicado a la Virgen de la Peña, Patrona de Calatayud, y otro en 1925 a la Coronación de la Virgen de Belén, Patrona de Almansa. Marquina también escribiría el Himno de la Unión de Radioyentes Españoles.

 Nada señalan al respecto los libros de la Cofradía de San Roque de Saviñán y tampoco hemos encontrado ninguna crónica periodística al respecto. Asimismo, nadie recuerda esta promesa de Marquina que, de ser cierta, habría quedado grabada en la memoria de nuestros antepasados. Creo que no se le hubiera pasado por alto a nadie, ni siquiera a Juan Ignacio Pina Gracián, gran entusiasta y conocedor de la historia de nuestro pueblo. Y, además, hubiera quedado alguna crónica en algún periódico de la época. No sabemos pues si Pascual Marquina cumplió su promesa.

En el programa oficial de ferias de Calatayud de 1928, el presidente de la agrupación musical, Pelegrín Saló, ofrecía la Banda de Saviñán para amenizar funciones religiosas y profanas, con un selecto y moderno repertorio.

Fotografías: Asociación Cultural Sabinius Sabinianus y F. Tobajas Gallego