Francisco Tobajas Gallego
El primer sindicato agrario de importancia sería la Asociación de Agricultores de Zaragoza (1890-1891), aunque el auge del sindicalismo agrario tendría lugar en los primeros años del siglo XX, con dos modelos, uno católico y otro laico. El modelo laico estaría representado por la Asociación de Labradores de Zaragoza y su provincia, fundado en 1900. Su crecimiento sería paralelo al cultivo de la remolacha.
Desde 1906 comenzarían a crearse en Aragón asociaciones católico-agrarias, que confluirían primero en la Unión Diocesana de Asociaciones Agrícolas de 1908, convertida en 1909 en el Sindicato Central de Asociaciones Agrarias Católicas. En 1917 se integrarían en la Confederación Nacional Católico-Agraria.
Con la creación de sindicatos agrícolas católicos, se querría ganar el campo al socialismo.
El 10 de junio de 1909, reunidos en el salón de sesiones del Ayuntamiento de Saviñán, previa invitación del alcalde, Anselmo Campos (abuelo paterno de Lola Campos, alcaldesa de Saviñán entre 1991 y 2003), varios agricultores y vecinos, procederían a la constitución de una asociación con carácter de sindicato agrícola. Se leerían los Estatutos, que había elaborado una comisión formada al efecto, siendo aprobados.
De entre los presentes, se elegiría un comité directivo, formado por diez personas, para que llevara a cabo la legalización del Sindicato Agrícola y lo pusiera en marcha. Serían los siguientes: Leocadio Díaz, presidente; Luis Bordiu, vicepresidente; Isidoro Nalda, tesorero; José Gracián, secretario; y vocales: Juan Lafuente, José María Lasierra, Félix Lafuente, Manuel Cabeza, Lucio Sánchez y Manuel Nonay. Firmarían todos los presentes, que hacían el número de cuarenta y seis, siendo considerados como socios fundadores.
Estatutos del Sindicato Agrícola, Archivo Municipal de Saviñán. Documentación hallada en el palacio de los condes de Argillo en 2019.
La solicitud con una copia del Reglamento se enviaría al Gobierno civil de la provincia, para que lo trasladara al Ministerio de Fomento y éste lo hiciera llegar al de Hacienda.
El Sindicato Agrícola de Saviñán adoptaría el tema de: Unos por otros y Dios por todos. No tendría bando político y su objeto sería el de formar hombres honrados, creyentes y amantes de la agricultura. Sus fines serían económicos y sociales. Podría comprar para sus socios: plantas, abonos, semillas, animales y otros elementos productivos. Se preocuparía por la instrucción teórica y práctica de los asociados, por medio de conferencias, biblioteca y campos de experiencias. Promovería el apoyo mutuo entre asociados. Contaría con socios protectores y activos. Se compondría de cuatro secciones: Sociedad de seguros de caballerías de labor, Sociedad de de guardia rural, Caja Rural de ahorros y préstamos y Sociedad de socorros mutuos. Lo regiría una Junta Directiva, que se elegiría en Junta General.
Se establecería en un local de la casa de la calle Mayor, que levantara el canónigo de La Seo de Zaragoza, José Martínez Saldaña, para que residiera en ella su capellán. En 1913 contaba con servicio de café y bebidas higiénicas. En el invierno de 1912 habían tenido lugar una serie de conferencias, impartidas por los ingenieros agrónomos: Manuel Gayán, director de la Estación Enológica de Calatayud y José Cruz Lapazarán Beristaín, que sería director de la Granja Agrícola de Zaragoza e impulsor de los cultivos de: remolacha, alfalfa, árboles frutales y hortalizas, además de nuevas técnicas de cultivo. Entonces el sindicato había iniciado la fundación de una biblioteca para sus socios.



