Francisco Tobajas Gallego
En la sesión del Ayuntamiento de Saviñán celebrada el 20 de mayo de 1929, se daría cuenta de un presupuesto presentado por el ayudante de Obras Públicas, Mariano Cebamanos, de 29 087 pesetas, con 88 céntimos, para el saneamiento de las calles: Nueva, Molino, San Ramón, San Roque, San Miguel y Santa María. Como afectaba a la salud pública y rebasaba las posibilidades de la corporación municipal, se acordaría que el alcalde solicitara apoyo pecuniario de la Dirección General de Sanidad, para poder acometer estas obras de saneamiento proyectadas.
El 17 de septiembre se acordaría solicitar un préstamo de 25 000 pesetas, a devolver en veinte años y con un 5% de interés anual, al Instituto Nacional de Previsión y Caja Colaboradora de Aragón, para las obras de saneamiento de las calles de San Roque y San Miguel, según el proyecto de Lacalle, que habían sido demandadas por la Junta Municipal.
En la reunión de la Junta Municipal de Sanidad, celebrada el 15 de diciembre de 1930, se convendría, a propuesta del inspector municipal de Sanidad, el médico Tomás Irribarren Artigas, recomendar al ayuntamiento la urgencia de saneamiento de las calles: Centro, Plaza, San Roque y San Miguel, por medio de una alcantarilla general, que recogiera las aguas de lluvia y el vertido de las casas, pues los encharcamientos en estas calles, producían emanaciones perjudiciales para la salud pública.
El 16 de enero de 1932 el ayuntamiento dispondría solicitar a la Dirección General de Montes, la repoblación del yermo de la Serrezuela, por cuenta del Estado, para que los braceros del campo tuvieran trabajo, debido a la deficiencia en la cosecha. Una semana más tarde se haría lo propio con el Ministerio de la Gobernación, para obras de saneamiento de las calles de San Roque, Centro y la Plaza.
El 12 de marzo se acordaría, por unanimidad, llevar a cabo la traída de aguas de San Vicente hasta el portal de San Roque, solicitando una subvención a la Diputación Provincial.
El 16 de abril se convendría elevar al Ministerio de la Gobernación el proyecto de desagüe de las calles: San Roque, Centro, Plaza y San Miguel, para evitar el encharcamiento y sanearlas, dando trabajo a los obreros. El 27 de mayo se acordaría arreglar el camino, desde la carretera de Morés-Mainar, a las eras y bodegas del barrio de San Roque, para poder acarrear con carros en vez de caballerías. El 22 de julio se señalaría que, las graves inundaciones producidas por el Jalón, habían provocado una situación crítica de la mayoría de los vecinos, por la pérdida de las cosechas. Los daños se habían cifrado en un millón de pesetas. La crisis de trabajo, se escribía, se sucede en aumento.
En el Archivo de la Diputación Provincial de Zaragoza, Fomento, Caja XIII-850, se encuentra un proyecto de alcantarillado, debido a Carlos Gasca Ibarra, que lo firmaría en Saviñán en marzo de 1932. Sería aprobado por la Junta Provincial de Sanidad el 8 de julio siguiente. El gobernador lo comunicaría al ayuntamiento el 11 de julio.
En la memoria se decía que Saviñán contaba entonces con mil ochocientos habitantes. El ayuntamiento lo presidía Pascual Olvés Lafuente, quien solicitaba una subvención para estas obras, para favorecer el trabajo de los obreros y carecer de fondos municipales. Se añadía que se formaban charcos en las calles de: San Ramón, San Roque, Molino y en la Plaza, con peligro para la salud. Con las obras llevadas a cabo por la anterior corporación, presidida por Pascual Sanjuán, se había reducido el problema, pero se consideraba conveniente una red de tuberías, que unidas a la alcantarilla principal, recogieran las aguas sucias y de lluvia, para depositarlas en el río Jalón, donde desembocaba la acequia del molino harinero y la fábrica de electricidad, que llevaba siempre setecientos cincuenta litros por segundo. El río contaba siempre con agua, aún en los mayores estiajes.
El ayuntamiento quería construir un ramal principal, si no se contara con el dinero suficiente para el resto del alcantarillado, que estuviera siempre abastecido por la acequia Forcena, con cien litros por segundo. Atravesaría el pueblo de este a oeste, desde la Forcena, en el hospital, bajando por la calle de las Eras, Mayor y Laureles, hasta la plaza de la Constitución, pasando por las calles de San Ramón, Nueva y San Roque, hasta la plaza de la Señoría y el río Jalón.
Tendría un metro de profundidad, aceptando como pendiente mínima la de la fórmula de Baldwin Latham y Weber, de 1/300, o sea, 0’00333. El presupuesto se elevaba a 83 345’43 pesetas. Los movimientos de tierra se habían presupuestado en 9306’81 pesetas, los conductos en
35 008’01 pesetas y las obras accesorias en 28 159’47 pesetas. A esto había que añadir el 15% para la contrata, que representaba una cifra de 10 871’14 pesetas.
A pesar de los esfuerzos del ayuntamiento, esta obra tan necesaria se llevaría a cabo muchos años después, en 1969, con la puesta en marcha del servicio municipal de agua corriente y alcantarillado.





