Francisco Tobajas Gallego
El 13 de octubre de 2013, dentro de las celebraciones del Año de la Fe, tendría lugar en Tarragona la beatificación de 522 mártires españoles del pasado siglo XX, que fueron testigos de la fe durante la persecución religiosa que tuvo lugar en España entre 1936 y 1939. La Conferencia Episcopal, a petición del Arzobispado de Tarragona, eligió a esta Diócesis para este acto de beatificación, porque en ella se conserva la tradición de los primeros mártires cristianos hispanos. Entre los nuevos beatos se encontraban el Hno. Antonio Arrué Peiró, oriolista, de Calatayud, Fr. Cruz Ibáñez López, Hno. de la Orden de San Juan de Dios, de Saviñán, y las Hnas. Madre María Montserrat García Solanas, religiosa mínima, y su hermana Lucrecia García Solanas, laica, ambas de Aniñón.
En el nº 49, marzo de 2006, de Enebro, ofrecimos las primeras noticias sobre Fr. Cruz Ibáñez, gracias a los numerosos documentos y fotografías que guardaban sus familiares y descendientes de Saviñán. A raíz de la beatificación el Hno. Julián Sapiña Marín editó un libro dedicado a Fr. Cruz Ibáñez. El Hno. Julián Sapiña es Superior en el Hospital de San Juan de Dios de Zaragoza desde el año 2010.
El 3 de enero de 1886 nacía en Saviñán Dionisio Antero Ibáñez López, siendo bautizado al día siguiente por mosén Vicente Bono, con licencia del párroco mosén Juan Antonio Bravo. Fue el séptimo de trece hermanos, hijos de Francisco Ibáñez Joven y de Petra López Lafuente. En todas estas partidas de bautismo se cita al padre, Francisco Ibáñez Joven, con varias profesiones: labrador, arriero, comerciante y estanquero. En el censo de electores de 1890 aparece Francisco Ibáñez, de 38 años, como labrador. En el padrón parroquial de 1885, el matrimonio Ibáñez-López aparece viviendo con sus hijos en la calle del Centro de Saviñán El 5 de octubre de 1889, Dionisio recibiría el sacramento de la Confirmación, de manos del obispo de Tarazona Juan Soldevilla y Romero.
Se conserva una foto de Dionisio Ibáñez López con traje de comunión, debida al fotógrafo Venancio Villas, con domicilio en la calle Jaime I, nº 44 de Zaragoza. Dionisio recibió la primera comunión en la iglesia del Hospital de Nuestra Señora de Gracia de Zaragoza, el 23 de mayo de 1898. La familia Ibáñez-López se había trasladado a Zaragoza, pues Francisco Ibáñez, padre de Dionisio, pasó a trabajar como empleado en el Pabellón de hombres del citado Hospital. Dionisio pasó aquellos años de adolescencia y juventud en contacto directo con los enfermos. Después de acudir a la escuela primaria de Saviñán, Dionisio pasó luego a las escuelas populares de Zaragoza, a las del Patronato Católico Obrero (1903-1904) y a la Obra catequística del Seminario conciliar. Dionisio eligió como director espiritual y confesor al canónigo de Zaragoza, Juan Carceller Jimeno. Por su relación directa con los enfermos del Hospital y con las Hermanas de la Caridad de Santa Ana, Dionisio eligió ingresar en la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios.
Dionisio Ibáñez López ingresó en la Orden Hospitalaria el 27 de febrero de 1905, en Ciempozuelos, Madrid. Tenía 19 años. Inició en Carabanchel su noviciado el 8 de septiembre de 1905, emitiendo la profesión temporal el 18 de octubre de 1906 y la solemne el 27 de mayo de 1917, en el Asilo de San José, de Carabanchel Alto, Madrid. Dionisio cambiaría su nombre por Fr. Cruz, quizá debido a la devoción que sentía por la reliquia de la Vera Cruz que se conserva en Saviñán.
En 1911 ya lo encontramos en el Hospital de Valencia, llamado Asilo San Juan de Dios, que había sido fundado en 1886. En él realiza la postulación y cuida de los niños enfermos. De Valencia pasa a Roma el 19 de mayo de 1920, residiendo por espacio de tres años en la comunidad del Hospital San Juan Calibita, situado en la isla Tiberina. Este Hospital pertenecía a la Provincia Romana, donde era Provincial el aragonés de Sarrión, Teruel, P. Gervasio Navarro. Fr. Cruz regresará a España en agosto de 1923 y el 7 de septiembre ya lo encontramos en el Hospital Psiquiátrico de Sant Boi de Llobregat, Barcelona. En este hospital eran asistidos unos mil trescientos enfermos. El 16 de octubre de 1925 Fr. Cruz será destinado nuevamente a Valencia. En 1927 lo encontramos entre los fundadores del Sanatorio de Santa Rosalía y San Juan Grande, de Jerez de la Frontera, Cádiz. Desde allí Fr. Cruz se desplazaba a recaudar fondos por toda Andalucía y norte de África. Fr. Cruz celebró sus bodas de plata de su Profesión en Sevilla, el 18 de octubre de 1931.
Con la división de la Provincia Española en tres diferentes provincias en 1934, Fr. Cruz será destinado nuevamente a la comunidad de Valencia, perteneciente a la nueva Provincia de Aragón. En junio de 1936 regresará a Saviñán para asistir a la primera comunión de una sobrina suya. Sus hermanos y familiares le aconsejaron entonces que se quedara en Saviñán por un tiempo, pero Fr. Cruz contestó que su obligación era estar con sus hermanos y enfermos. Ya el 4 de abril de 1936, el Hermano General, Narciso Durchschein, escribió desde Roma una carta a las comunidades españolas, en la que manifestaba su deseo de que los Hermanos permanecieran en los hospitales, hasta que enfermeros laicos asumieran la responsabilidad del cuidado de los enfermos. Y señalaba: «esto será heroico en algunos casos, dado el estado de anarquía reinante, pero así lo impone un sagrado deber». Los tres Hermanos Provinciales de España, reunidos el 28 de abril, se reafirmaron en las directrices recibidas del Hermano General y escribieron a los Hermanos: «Siguiendo el Consejo del Hno. General, se ha de procurar no abandonar ninguno de los centros Hospitalarios de la Orden, a no ser por mandato expreso del Gobierno, y esto una vez que nuestros religiosos hayan sido sustituidos por el personal nombrado al efecto».
El 23 de julio de 1936 el Hospital infantil de los Hermanos de San Juan de Dios de la Malvarrosa, donde estaba destinado Fr. Cruz, fue incautado por milicianos comunistas, quienes profanaron su iglesia y tomaron bajo sus órdenes a los religiosos. El 7 de agosto asesinaron al Superior Fr. Leoncio Rosell y al Hno. Jaime Óscar Valdés. Tras el asesinato del Superior, el Comité designó al Hno. Cruz como encargado, que también se ocupaba de la cocina, pero pronto fueron todos sometidos a la dirección de un miliciano.
La noche del domingo 4 de octubre de 1936, los milicianos llevaron en un automóvil a los nueve hermanos de San Juan de Dios a la playa de la Malvarrosa, vecina del hospital, donde los Hermanos sacaban a los niños enfermos a tomar el sol, siendo allí mismo fusilados. Al día siguiente una testigo vio que los cadáveres estaban tendidos en la orilla de la acequia, con una nota donde se recogía el nombre de cada uno de ellos y la causa de su muerte: «Por fraile».
El furgón fúnebre, llamado popularmente «la pepa», recogió la mañana del 5 de octubre de 1936 de la playa de la Malvarrosa a nueve cadáveres, que depositó en el cementerio general. El enterrador, que sentía profunda simpatía por la Orden de San Juan de Dios, fotografió el rostro de los frailes asesinados y en vez de enterrarlos en la fosa común, lo hizo individualmente, así la Orden pudo recuperar los restos al término de la guerra, el 18 de marzo de 1940, siendo trasladados al cementerio del Cabañal. El 29 de mayo de 2013 se llevó a cabo la exhumación de los restos de los nueve hermanos de la Orden, asesinados en 1936, siendo trasladados a Sant Boi. Del Superior Fr. Leoncio Rosell y del Hno. Jaime Óscar Valdés, no se pudieron recuperar sus cuerpos.
En Levante se informaba el 21 de junio de 1995, que el arzobispo de Valencia iniciaba la beatificación de once hermanos de la Orden de San Juan de Dios, asesinados en Valencia en 1936. La solicitud se había enviado al arzobispo el 23 de noviembre de 1993. El arzobispo de Valencia, Agustín García-Gascó presidió la sesión constitutiva del tribunal, que investigaría los motivos de la beatificación de estos once hermanos.
Esta información se publicó también en el semanario Iglesia en Valencia, nº 385, y en Eclesia, el 1 de junio de 1995. En el periódico Las Provincias del 22 de junio de 1995, se informaba que la causa de beatificación de los once hermanos de la congregación de San Juan de Dios, asesinados entre agosto y octubre de 1936 en el Cabanyal de Valencia, había sido abierta formalmente el 21 de junio, con la constitución del tribunal para la causa. Tras recibir el nihil obstat de la Santa Sede, el arzobispo de Valencia, Agustín García-Gascó, había presidido como juez ordinario la sesión de constitución del tribunal. Ramón Fita fue nombrado juez delegado del arzobispo, Francisco Vinaixa promotor fiscal, Ismael Ortiz notario, y el padre hospitalario Martín Cuenca adjunto. El padre postulador de la causa fue Félix Lizaso. El P. Lizaso era el encargado de las causas de beatificación de 92 religiosos de la Orden de San Juan de Dios asesinados durante la Guerra Civil, aunque ya había llevado el proceso de 79 hermanos, 21 de ellos muertos en Madrid, 50 en Barcelona, y otros en Valencia y Málaga. Los muertos en Madrid y Barcelona ya habían sido beatificados por el Papa Juan Pablo II en octubre de 1992, quedando aplazados los hermanos muertos en Valencia y Málaga.
Como viene siendo habitual, desde su beatificación, la parroquia de Saviñán viene celebrando su fiesta en el mes de octubre. Este año tendrá lugar el día 25. Estáis invitados.









