145º aniversario de la publicación de la Historia de Calatayud de Vicente de la Fuente

Francisco Tobajas Gallego

 Vicente de la Fuente, siempre solícito con su ciudad, enviaba a su ayuntamiento las obras que iba publicando, con destino a su archivo municipal. Tenemos constancia del envío de los tomos 49º y 50º de la España Sagrada, que había escrito por encargo de la Real Academia de la Historia, y que contenían la historia de las iglesias de Tarazona y su Obispado, con noticias de Calatayud y su Arcedianado. Así se reseñaba en el acta del Ayuntamiento de Calatayud del 2 de enero de 1877.

En la sesión celebrada el 21 de abril de 1879, el presidente de la corporación, Raimundo Gaspar López, informó que, por varios conductos, se le había dado a conocer que Vicente de La Fuente tenía confeccionados todos los datos necesarios, para dar a luz una obra dedicada a la historia de Calatayud. El alcalde solicitaba el apoyo del consistorio para este proyecto, abriendo una suscripción general para reunir fondos para cubrir los gastos de la impresión de la obra, pues al autor no le animaba ningún interés personal, habiendo escrito esta historia en obsequio a sus paisanos. Por unanimidad, el ayuntamiento acordó contribuir a su publicación con 250 pesetas y abrir una suscripción popular en la redacción del Diario de Calatayud. El alcalde informaría a Vicente de la Fuente de los acuerdos tomados para que, si aceptaba, pudiera publicarse la obra.

El mismo autor escribió en el prólogo de su Historia: Si el cariño de mi país natal me obligó a emprender este trabajo histórico, la gratitud me obliga a no callar lo que aquí se dice. Tenga yo por único premio la de mis compatriotas, y pueda decir con nuestro célebre paisano; Nec me tacebit Bílbilis.

Traslado de los restos de Vicente de la Fuente, 1922. Estuvieron presentes Darío Pérez y algunos familiares del historiador. Archivo Municipal de Calatayud. Archivo Vicente de la Fuente.

Con motivo del traslado de los restos de Vicente de la Fuente a Calatayud, Juan Blas y Ubide publicó un artículo en La Derecha, el 28 de octubre de 1922, titulado: La Historia de Calatayud. En él escribía que Calatayud no pagaría nunca la deuda contraída con su autor, pues le debía la reconstitución de su ejecutoria de nobleza, limpia y clara, documentada y metódica, pues pocas ciudades podrían gloriarse de tener una historia tan completa y acabada.

Juan Blas señalaba que esta historia también lo era de los humildes, pues en ella se había recogido la vida, las costumbres y el desenvolvimiento del pueblo, las vicisitudes del concejo, la historia de las artes y oficios, del comercio y de la industria, de las letras y de las ciencias, las luchas internas entre las clases sociales, sus héroes vulgares y sus santos. Añadía que en esta historia iba a encontrar material el sociólogo, el patriota y el artista.

Juan Blas recordaba que Vicente de la Fuente había pasado los veranos de hacía ya medio siglo en Calatayud, en casa de su hermano Carlos. En aquellas ocasiones le visitaban algunos amigos coetáneos del escritor y otros jóvenes aficionados, como el mismo Blas y Ubide, robando tiempo a los trabajos del historiador. En sus correrías por bibliotecas y archivos, había encontrado numerosos documentos sobre Calatayud, que le habían incitado a escribir esta historia. Pero como se consideraba difícil encontrar un editor para este libro, se había encomendado esta labor a Mariano Lahoz, quien en 1877 había comenzado a publicar en su imprenta el Diario de Calatayud, el primer periódico diario que se tiraba en la ciudad. Para la publicación del libro, se abriría una suscripción de 10 pesetas. Cuando el editor pudo contar con el dinero suficiente para los gastos, comenzaría a publicar la Historia de Vicente de la Fuente. Vicente Martínez Rico, fundador de este diario, sería el corrector de las pruebas. Los dibujos y litografías correrían a cargo del bilbilitano Mariano Guillén.

Juan Blas recordaba que la obra se repartía por pliegos sueltos, a medida que se iban publicando, pero la mayor parte de los suscriptores no habían tenido la paciencia suficiente y muchos ejemplares habían quedado incompletos. Juan Blas lo consideraba entonces un libro raro.

Declaraba su deseo de imprimir la historia en un volumen manual, completándola con los hechos ocurridos o conocidos posteriormente a su redacción, pues aun quedaban dos fuentes que no habían sido manejadas por su autor: las actas municipales y el archivo notarial.

Edición facsímil del Centro de Estudios Bilbilitanos, 1988.

Juan Blas señalaba que aquel libro sería El Libro de la Patria, donde aprenderían los niños a leer en las escuelas y al que todo buen bilbilitano reservaría un estante en su casa. Consideraba que ese sería el mejor homenaje que podían tributarle al autor. Por eso brindaba esta idea a sus amigos y paisanos, los académicos de la Academia de la Historia y colaboradores de La Derecha: Eduardo Ibarra y José María López Landa.

En este mismo número aparecía la crónica de los actos celebrados en Calatayud, con la velada necrológica dedicada en aquella ocasión a Vicente de la Fuente. También se informaba que, a propuesta de Francisco Lafuente, se había nombrado por unanimidad Cronista Oficial de Calatayud a José María López Landa, como recogía el acta municipal del 25 de octubre de aquel mismo año. De este homenaje también daría cuenta El Regional.

Este guante lanzado por Juan Blas sería recogido por López Landa y también por Ángel Marco, quienes redactarían una Historia de Calatayud para escolares, que presentarían a los Juegos Florales de 1946. La historia se repetía. Calatayud, la ciudad de los dos periódicos, dos casinos, dos azucareras… y también de dos historias para escolares. Esta vez la suerte estuvo a favor de López Landa, que logró el premio de su especialidad, mientras que la Historia de Ángel Marco se quedó con el accésit. Aquel acontecimiento les distanciaría de por vida y nunca más se dirigirían la palabra.

Antonio Sánchez Portero, en su Noticia y antología de poetas bilbilitanos, Calatayud, 1969, recordaba este hecho al hablar de Ángel Marco, quien consideró entonces que el fallo del jurado no había sido justo, perdiendo su fe en esos carnavales literarios, no volviendo a acudir a ningún otro certamen.

La Historia de Calatayud para escolares de Ángel Marco se imprimiría en 1955, en las prensas de Gráficas Navarro. La de López Landa sería publicada por el Centro de Estudios Bilbilitanos en 1979, con prólogo de su discípulo Pedro Montón Puerto.

Como hemos dicho, la Historia de Calatayud de Vicente de la Fuente se publicaría entre 1880 y 1881, en la imprenta del Diario de Calatayud. En 1969 la Caja de Ahorros de la Inmaculada la reeditaría y en 1988 lo haría el Centro de Estudios Bilbilitanos. Hace unos años, su presidente, José Ángel Urzay, intentó sin éxito, completar y ampliar esta historia de Vicente de la Fuente, por medio de especialistas de las distintas épocas históricas. Un proyecto que ha de merecer sin duda otros intentos.

Aprovechando esta feliz coyuntura, quiero unirme a la propuesta particular de mi buen amigo y bilbilitano de pro, Mariano Amada Cinto, para que el Ayuntamiento de Calatayud instituya un premio o reconozca algún libro que recoja la historia de la ciudad, que lleve el nombre de Vicente de la Fuente, como homenaje a la labor desinteresada de este historiador inolvidable. Así lo proponemos, por si la corporación u otras instituciones culturales quieren unirse a este aniversario. Queda dicho.