El 22 de febrero de 1900 nacería en Calanda Luis Buñuel, del que se conmemora este año su 125º aniversario.
Por ello hemos querido recuperar un artículo de homenaje publicado en el semanario bilbilitano La Comarca en el año 2000, al cumplirse su centenario y unos epigramas del libro Dobles y redobles, que se presentó en la feria del libro de Zaragoza el año 2000 y que logró el premio de poesía Bodegas Condales del Norte. Vino, ironía y Buñuel…

SAN LUIS BUÑUEL
Como ya estaba anunciado, el pasado 22 de febrero, día consagrado a la cátedra de san Pedro Apóstol, a los obispos Papías, Abilio, Pascasio y Maximiano, a lo que se unen Margarita de Cortone y Aristión, según acierta a señalar el viejo Almanaque Ribagorzano, que comenzara a editar en el siglo pasado el sabio aragonés Joaquín Manuel de Moner, se conmemoró a bombo y platillo el nacimiento de Luis Buñuel en Calanda. Todo un esperado y concurrido acontecimiento, al que no faltaron diversas autoridades civiles y aun políticas y toda clase de curiosos y entusiastas.
De este punto de partida se sucederán, en ferviente retahíla y en procesión, conferencias, exposiciones, estudios, ensayos, artículos, libros biográficos, libros críticos y nuevas ediciones de su obra y, por supuesto, la proyección de sus películas. Y con ello, Buñuel pasará a ser el punto de referencia del año 2000, junto con el quinto centenario del nacimiento de Carlos I de España y V de Alemania, con algunos actos más de provechosa membranza.
Quizá no falte también el que festeje sus bodas de oro o de plata, el que conmemore, con algo de nostalgia o estupor, los dos contados lustros de su entrega en quintas, o bien la dolorosa evacuación de una piedra de riñón en los baños de la Virgen de Jaraba, pro eso puede que ya interese menos a la mayoría de los mortales.
-¿Usted cree como yo que a Buñuel no le hubiera gustado ser precisamente el único protagonista de esta película, que conmemora su cacareado centenario?
-Bueno, yo pienso como usted, pero ya sabe que en estos tiempos la cultura se ha convertido en todo un acontecimiento social de masas, como pasa con el fútbol, el turismo y las diarias imbecilidades de los famosos, donde va embutido y bien embutido el interés económico y la siempre favorable y recomendable revisión de la singular obra del homenajeado, sea el que fuera.
Y después de descorrer aquí y allá placas conmemorativas, se rendirá culto a la memoria de Buñuel con discursos que glosen, pecando por defecto o por exceso, sus ideas, su trabajo, sus aciertos y sus contradicciones. Pero a pesar de todo, este centenario ha de ofrecernos de nuevo la oportunidad de reencontrarnos con unas películas que resultan bastante difíciles de ver, invadido como está todo de teleseries y películas americanas de más que dudoso gusto, recuperando con ello los inquietantes sueños y la personal visión del mundo, de uno de los hombres más interesantes y atrevidos que ha dado esta tierra, que por otra parte casi siempre ha pecado de displicente, desdeñosa y desconsiderada con sus mejores hijos, Si no, recuerde usted lo que le pasó a Goya, a quien por otra parte tanto admiraba don Luis.
Y por mor de este sonado centenario, don Luis se va a convertir, mal que le peses, en san Luis de los prodigios que, subido a su columna de santidad, verá llegar de todas las aceras y orillas del horizonte a un curioso gentío vociferante, que utilizará sus señas de identidad como si se trataran de verdaderas y milagrosas reliquias benefactoras.
Buñuel convertido en carne y carnaza de homenajes póstumos y conmemoraciones varias, un perro andaluz del hortelano. San Luis y su leyenda negra, sus maniáticas manías, tranca y retranca de la vida, apacentador de ovejas negras, vizconde de los suelos, amoral con moraleja, que gustaba disfrazar al demonio de colegiala, zurrador de conciencias, cierzo áspero al revolver la esquina de la imaginación, destripa órbitas de ojos que han soñado despiertos, sacamantecas de obispos y maristas, rompedor de horas y de siglos enteros, ateo por la gracia de Dios, santo anarquista y dinamitero de valores eternos, santo discreto, santo tierno y cortés, ora pro nobis.
San Luis en el desierto de Calanda, donde se ha de ir en rogativa para ganar el jubileo buñuelesco, ensalzado en su alto pilar, una vez redimido ya de inquisidores juicios, sambenitos, excomuniones y potros de tortura. Santo sordo, ateo y sentimental, libre, provocador, contradictorio y único, genio y figura, ensimismado, él mismo. Santo de almanaque, santo oficial del año dos mil, santo en centenario y en cuarentena.
-Ya ve usted lo que es la vida en este país de contrastes y contradicciones, de prohibirse sus películas hace apenas tres lustros, ha pasado a ser considerado hoy en día, como un santo varón que goza de la devoción de la mayoría, de proscrito a glorificado, de perseguido a alabado, de olvidado a admirado…
-Cosas más extrañas aún se han visto bajo estos cielos tan destemplados, tan cambiantes y tan despejados. ¿Recuerda usted aquel pase de Ese oscuro objeto del deseo en un cine de la Rambla de Cataluña de Barcelona, en el que por la banda sonora se colaban los resultados de fútbol de aquel domingo?
-¡Claro, cómo no, amigo mío! La vida está llena de tantos despropósitos como de paradojas, aunque bien podría haberse tratado de la última broma del mismo Buñuel.
-A todo esto, ¿recuerda usted cómo quedo el Zaragoza?
-¡Cómo se van notando ya los años! De anarquista en su juventud, a seguidor futbolero. ¡Qué Dios nos coja confesados!
Perico el de los palotes. La Comarca, Calatayud, 24 de marzo de 2000.
DOBLES Y REDOBLES, 2000
El surrealismo,
el sursurrealismo,
el sursudesterrealismo,
el sursudoesterrealismo,
en una pepitoria con letras de breviario,
que polemiza con la reclifla de los estafermos.
CALIGRAMA AL PEPÍN BELLO MODO
Librepensador,
nihilista,
ateo,
subversivo,
republicano
y además surrealista.
Demasiados peros
para querer cambiar el mundo
de un día para el otro.
La oveja descarriada,
o es compadecida
o es envidiada.
Y ya está.
PREVENCIÓN IBÉRICA

