FOTOGRAFÍAS: FRANCISCO TOBAJAS GALLEGO

PLAN GENERAL DE ORDENACIÓN URBANA:
Catalogado. Nivel de Protección Estructural.

            En el artículo nº 46 de las Ordinaciones de Saviñán de 1562, se prohibía que se pasaran vigas arrastradas por el puente, troncos y otras cosas semejantes, por el daño que pudiera ocasionarse al mismo puente, bajo la pena de doscientos sueldos. La mitad de la multa se repartiría entre el guarda y el vecino que lo hubiera visto y denunciado, y la otra mitad se destinaría para «el bien del puente».

            En 1789 Agustín Sanz presentaba a la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando un proyecto para levantar en Saviñán un puente sobre el río Jalón, para el que había sido comisionado en 1787, al reprobarse el proyecto del profesor Joaquín Insausti. Aunque la Academia considerara «regular» el proyecto de Agustín Sanz, que constaba de dos arcos rebajados, en sitio distinto del elegido por Insausti, con algunas «modificaciones condicionales», se aprobó su proyecto con la advertencia de dirigir las dovelas de los arcos a sus centros respectivos y de empedrar el puente con piedras paralelípedas y no piramidales. Se apuntaba que Agustín Sanz, que conocía bien a los «constructores de Aragón», informara sobre quien pudiera encargarse de esta obra.

No sabemos si este proyecto de Agustín Sanz se llevó a cabo, pero los especialistas en el siglo XVIII señalan que el puente de Saviñán, de cuatro arcos, tiene cierta semejanza con otros puentes del Canal Imperial de Aragón, cuya obra fue realizada principalmente por el canónigo Ramón Pignatelli entre 1776 y 1790. El puente desaparecido de Paracuellos de la Ribera también era semejante al de Saviñán.

En el Archivo familiar de los Gracián de Saviñán encontramos algunas referencias a las reparaciones llevadas a cabo en el puente del lugar en 1801, 1821, 1822 y 1837.

En 1801 la Junta de Propios del lugar solicitaba que el dinero proveniente de la venta de un yermo, con restos de un corral de ganado, situado en Trasmón, junto a lo que se pudiera exigir de nuevo a los vecinos, sirviera para perfeccionar la reparación del puente del lugar, muy dañado a consecuencia de una riada.

En las cuentas presentadas por el alcalde Pedro Gracián en 1821, aparecían consignados 467 reales y 24 maravedís, que se habían gastado para componer el puente. En 1822 se pagaron 50 reales de componer el puente a Berdejo, a su hijo y a tres chicos más, incluido el yeso empleado.

De las obras de 1837 se conservan veintitrés recibos correspondientes a lo gastado en el puente, en la puentecilla de Juan López y en la escuela de niños, que están fechados entre el 19 de febrero y el 4 de junio de 1837. Falta el recibo nº 17. En ellas se empleó yeso, madera, hiniestas, clavos y cal, además de los jornales. Los recibos están firmados por el alcalde Ramón Lafuente y por el comisionado Miguel Lasierra. Los gastos ascendieron a 1.780 reales y 23 maravedís, aunque faltaba de pagar la madera y los ladrillos utilizados en la puentecilla de Juan López.

En 1815 el alcalde primero de Saviñán, Judas Yepes, señalaba que se hallaba «cuasi arruinado el único puente que tiene este Pueblo sobre el río Jalón», por lo que se determinaba su arreglo, verificándose un reparto de 250 duros.

Madoz, en su Diccionario, escribía que desde Calatayud a Villanueva de Jalón no había sobre el río puente alguno notable y sólo existían algunos puentes de madera, que las más de las veces se llevaba por delante las aguas del río en sus frecuentes avenidas. Al hablar de Saviñán, añadía que por esas fechas tenía un puente sobre el río.

Los arreglos y mantenimiento del puente debieron ser frecuentes. Raimundo Cormán Moreno, nacido en 1874, recordaba que su padre, el albañil Raimundo Cormán, lo había llevado al puente de piedra a colocar un ladrillo. Esta reparación tendría lugar hacia 1880. Queda constancia en los periódicos de la riada ocurrida en 1895. Vicente Lafuente Pinilla «El Tostao», recordaba que en 1902 se había producido una gran riada, que se había llevado por delante las barandillas del puente. La última gran riada data de 1956. En aquella ocasión se utilizaron los ladrillos de las últimas hornadas de la última tejería del lugar.

Con la construcción del pantano de La Tranquera, que entró en servicio en 1960, las riadas ya no son tan espectaculares y dañinas como antaño.

FOTOGRAFÍAS: FRANCISCO TOBAJAS GALLEGO

Archivo de la Familia Gracián, Saviñán.

Archivo Histórico Provincial de Zaragoza, Expedientes del condado de Argillo.

Archivo de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, Madrid.

Confederación Hidrográfica del Ebro. Memoria 1946-1975, Zaragoza, 1976

Madoz, P. (1845-1850): Diccionario Geográfico, Estadístico, Histórico, edición facsímil 1985, D.G.A., Valladolid.

Tobajas Gallego, F. (1997): «Noticias de dos reparaciones llevadas a cabo en el puente de Saviñán, halladas en el Archivo de la familia Gracián», Enebro 17, Saviñán.