PASCUAL SANJUÁN MENÉ

ALCALDE DE SAVIÑÁN (1925-1931)

            Pascual Sanjuán Mené nació en Saviñán el 16 de mayo de 1881. Era hijo de Manuel Sanjuán Lafuente (1849-1932) y de Isabel Mené Lacruz (1853-1885), que habían casado en Saviñán en 1872, siendo padres de cinco hijos. En 1870 Manuel Sanjuán, que había trabajado anteriormente con Viveros Gimeno de Saviñán, fundaría su propia empresa Viveros Manuel Sanjuán. Isabel Mené morirá a consecuencia del cólera el 17 de julio de 1885 y el 4 de enero de 1886, Manuel Sanjuán casará en segundas nupcias con Joaquina Lacruz Sánchez, teniendo al menos ocho hijos más. En el Padrón parroquial de 1885, Manuel Sanjuán e Isabel Mené vivían en el nº 12 de la calle de San Ramón. En el nº 13 residían sus padres, Pascual Sanjuán Júdez y María Lafuente Grima. Estas casas pagaban renta al conde de Argillo.

            Pascual Sanjuán Mené (1881-1972) casó con Paula Sardaña Sanz, maestra nacional. El matrimonio tuvo cinco hijos: María Anunciación (1906), que murió a los pocos días de nacer, Pascual (1907-1995), elegido alcalde de Saviñán en 1953, María Julia (1909-1997), Fernando (1911-1971) y Jaime (1913-1989). En el Padrón parroquial de 1911 la familia Sanjuán-Sardaña aparece viviendo en la calle Mayor nº 60, posiblemente en las casas destinadas a los maestros y muy cerca de las escuelas. En el Padrón de 1917 la familia ya se había trasladado al nº 8 de la calle Laureles.

INAUGURACIÓN DEL CAMPO DE FÚTBOL DE SAN VICENTE, 1949. FOTOGRAFÍA: JOSÉ IGNACIO PINA GRACIÁN.

(PASCUAL SANJUÁN ES EL PRIMERO QUE ESTÁ SENTADO A LA IZQUIERDA)

            En una circular fechada el 1 de julio de 1926, Manuel Sanjuán Lafuente informaba a sus clientes que se retiraba del negocio, dejando al frente del mismo a su hijo Pascual Sanjuán Mené, «quién habiendo llevado desde hace 20 años la dirección del mismo, es completa garantía para proseguir con firmeza el camino por mí iniciado». Tras la Guerra Civil, Pascual Sanjuán Mené se desligó de sus hermanos de padre y compró a la familia Bascones-Gracián la finca de Jumanda, donde puso en marcha su empresa de viveros. Le sucederían sus hijos Pascual, Fernando y Jaime Sanjuán Sardaña, quienes vendieron la empresa a Nonay Gil Hermanos a mediados de los años setenta del pasado siglo. En un folleto, avance de la campaña 1976-1977, editado por Gráficas Crespo de Saviñán, se enumeraban los premios alcanzados por Viveros Sanjuán: Medalla de Oro en la Exposición de Productos del Campo, Zaragoza, 1926, Medalla de Oro y Medalla de Plata en la Exposición Nacional de Horticultura, Madrid, 1930, Medalla de Oro en la Exposición Nacional de Horticultura del Excmo. Ayuntamiento de Alicante, 1930, y Diploma de la Societé Nacionale d’Horticulture de Francia, 1935. Aunque no se menciona en este folleto, Viveros Manuel Sanjuán logró una Mención honorífica en la Exposición Aragonesa de 1885. También fue premiado en Logroño en 1916. En ABC de Sevilla del 20 de diciembre de 1934, se informaba que Viveros Manuel Sanjuán había participado en la Exposición Internacional de Valenciennes (Francia), celebrada entre los días 20 y 29 de octubre pasado, habiendo obtenido con sus productos el Gran Premio de Honor, reservado a la Sección Española.

            El 28 de septiembre de 1929 La Vanguardia informaba que el día anterior se habían inaugurado los trabajos de la Asamblea General de Horticultores de España,  en el Fomento de Trabajo Nacional. La presidencia de la mesa recayó en Ignacio Montserrat, de Zaragoza. Pascual Sanjuán, de Saviñán, aparece de vocal, junto a Mariano Cambra, de Zaragoza.

            Nuevo Ayuntamiento1. La sesión inaugural del nuevo Ayuntamiento de Saviñán tuvo lugar el 5 de febrero de 1925. El hasta entonces alcalde, Valero Herrero, dio cuenta de una comunicación del delegado gubernativo del partido, en la que aceptaba la dimisión presentada por el Ayuntamiento en pleno, designando para sustituirlo a: Pascual Sanjuán, Pascual Olvés, Pascual Ruiz, Aquilino Sanjuán Lacruz, Ignacio Pina Pérez, Serafín Lacruz Lafuente, Esteban Nonay Peiro y Ricardo Uriol Barra.

            Ocupó la presidencia el concejal de más edad, Pascual Olvés, votando a continuación para elegir alcalde. Pascual Sanjuán Mené obtuvo siete votos y Pascual Olvés Lafuente un voto. Para primer teniente de alcalde resultó elegido Pascual Olvés y para segundo teniente de alcalde Pascual Ruiz. Como suplentes se eligieron a Esteban Nonay y a Serafín Lacruz. Se señalaron los domingos a las once de la mañana para celebrar las sesiones ordinarias. Estando vacante la depositaría municipal se acordó por unanimidad proveerla por el concejal Ignacio Pina.

            El 5 de marzo se reunía la Corporación para estudiar la cuantía y la forma con la que el Ayuntamiento debía contribuir a la Escuela de Artes y Oficios, que se quería poner en marcha en Calatayud. Como el Ayuntamiento disponía de pocos fondos y para poder hacer frente a las necesidades sanitarias y de acometidas para el vecindario, se acordó no enviar cantidad alguna.

            Fiesta del árbol y Banda de Música. No hemos encontrado ninguna noticia referida a estos dos acontecimientos en los libros de actas municipales. A la muerte de Paterno Pina Pérez (1893-1965), su viuda Consuelo Sanjuán Lacruz, hermana de padre de Pascual Sanjuán Mené, recogió algunos trabajos de su marido en un pequeño libro, sin fecha de edición. En él se recogen unos versos festivos que el autor envió en 1925 a su futura sobrina María Sanjuán Sardaña, entonces estudiante en un colegio religioso de Zaragoza. Paterno Pina y Consuelo Sanjuán casarían en el Pilar de Zaragoza el 26 de noviembre de 1925. En estos versos, Paterno Pina relataba que lo primero que llevó a cabo el nuevo Ayuntamiento fue la celebración de una fiesta del árbol, repoblando con pinos los alrededores de la ermita de San Roque, «y entre los pinos y Pinas/ nos juntamos más de un ciento». En aquella ocasión hablaron a los escolares el cura párroco, el alcalde, el maestro (Pascual Ruiz) y la maestra Paula Sardaña. Paterno Pina comentaba a su futura sobrina los proyectos del nuevo Ayuntamiento: una fuente, un abrevadero, aceras en las calles «y hasta un parque de recreo/ frente a casa de Pujadas/ con un buen kiosco en medio/ para que toque la música/ por las noches de verano/ y por la tarde en invierno».

            En El Noticiero apareció el 21 de agosto de 1925 una crónica firmada por el corresponsal. En ella informaba que el nuevo Ayuntamiento, presidido por Pascual Sanjuán, había inaugurado una fuente el pasado día 17, situada en la carretera de Morés a Mainar. El manantial lo había donado Félix Lafuente Soriano. Debe tratarse de la fuente de San Vicente.

            Paterno Pina Pérez fundó en 1925 la Banda de Música Santa Cecilia de Saviñán, con el maestro nacional Pascual Ruiz. Quizá fuera Paterno Pina su primer director, aunque Estanislao Gálvez recordaba que lo fue Patricio Hernández, que entonces era propietario de una fábrica de envases en la calle de Santa María. Le seguirían como directores Martín Peñuelas, que aparece en una reseña de El Noticiero en 1927, José Marco Abad, de Cervera de la Cañada y pariente de los Gracián de Saviñán, y Gregorio Tejero Hernández. La Banda de Música de Saviñán debutó el 29 de junio de 1925, desapareciendo con la Guerra Civil de 1936. Al poco tiempo de su fundación ya interpretaban el pasodoble Sabiñán, original de Pascual Marquina, por entonces músico de la Banda de Ingenieros de Madrid, que incluía una dedicatoria que decía: a «mi querido amigo y paisano Pedro Miranda». Pedro Miranda, que había participado como militar en la Guerra de Cuba con el grado de teniente, residía entonces en Saviñán, siendo representante de la Azucarera de Calatayud. Miranda había fundado en 1913 el Batallón Infantil Patria de Saviñán.

            El maestro Pascual Ruiz compuso una letra para este pasodoble Sabiñán, del maestro Marquina. En el Padrón parroquial de 1925 el matrimonio formado por Pascual Ruiz García y Rafaela Ladrón de Guevara, aparece viviendo en la casa nº 61 de la calle Mayor, con sus hijos Ascensión, Pascual, Amalia, Delfina y Florencio. Estos dos últimos se bautizaron en la parroquia de Saviñán en 1915 y 1919, respectivamente. Pascual Ruiz García era natural de Aranda de Moncayo y Rafaela Ladrón de Guevara de Villarroya de la Sierra. El 26 de octubre de 1922 apareció una noticia en Heraldo de Aragón, según la cual, en el salón de actos del Instituto General y Técnico se había celebrado el sorteo de una beca, que concedía el Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes, a los alumnos de las escuelas nacionales de la provincia. Entre las veinte propuestas, la beca fue concedida por sorteo a Pascual Ruiz Ladrón de Guevara, alumno de la escuela nacional de Saviñán, que deseaba realizar sus estudios de Comercio en la Escuela de Zaragoza.

            Nuevas calles. En la sesión extraordinaria celebrada el 29 de marzo, el alcalde propuso dar el nombre del conde de Argillo a la calle Nueva, «para así testimoniar el afecto que el pueblo siente hacia la memoria del gran patricio Excmo. Sr. Luis Bordiu y Garcés de Marcilla, modelo de caballero y de virtud cristianas», y de Miguel Primo de Rivera, marqués de Estella, «gloria de la Patria, a la que salvó de una segura ruina con un valiente golpe de Estado del 13 de septiembre de 1923», a la calle que unía la Plaza de la Constitución con la calle Mayor. Los dos nombres se aprobaron por unanimidad.

            Luis Bordiu (1844-1921) estuvo muy ligado a Saviñán en los últimos años de su vida. El 7 de octubre de 1906 y en el oratorio del palacio de Saviñán, casaron Francisco Javier Olazábal Ramery y María Rosario Bordiu y Prat, ante el general José Bascarán Federic (1843-1920), mosén José María Lasierra y los apoderados del conde de Argillo en Saviñán y en Morata, Eufemio Abad y Martín Domínguez, respectivamente. El 18 de diciembre de 1907 recibía sepultura en el puesto nº 3 del cementerio de Saviñán, Cristóbal Bordiu y Prat (1866-1907), hijo primogénito del conde de Argillo, que había casado en Madrid en 1896 con María de O Bascarán Reina, hija del general Bascarán.

            En el Padrón parroquial de 1908 ya aparecen viviendo en el palacio de Saviñán Luis Bordiu y su esposa Carmen Prat y Sánchez Salvador (1846-1923), junto a su nuera viuda María Bascarán y sus tres hijas, Esperanza, Luisa y Enriqueta. José María Bordiu y Prat, casado con Isolina Nava y Ortega, había muerto en 1901 y Luis Bordiu y Prat, casado con Angela Nava y Ortega, había muerto en 1902. Su otro hijo Javier Bordiu y Prat, que había casado con Elisa Nava Ortega en 1903, aparece con su familia, compuesta entonces por cinco hijos, en el Padrón parroquial de Saviñán de 1911.

            A partir de 1907 recibirían las aguas del bautismo en la parroquia de Saviñán varios hijos de los matrimonios Olazábal-Bordiu y Bordiu-Nava. Vicenta de Gracia contaba a su familia asentada en Zaragoza que había nacido en Saviñán en 1883 y que era hija ilegítima de la condesa. Por esa razón fue conducida a la Casa Hospicio de Calatayud. Según supo después, la condesa siempre veló por ella y cuando contaba con unos trece años se la quiso llevar, pero la niña fue dada en adopción a un matrimonio. En los libros parroquiales de Saviñán encontramos la partida de bautismo, el 16 de abril de 1883, de una niña de padres desconocidos, a la que se le puso por nombre Vicenta de Gracia. Mosén Vicente Bono escribía que por su desarrollo podía tener unos doce días de vida.

            El general Bascarán debía visitar con alguna frecuencia a su hija viuda y a sus nietas, que vivían entonces en el palacio de Saviñán. Así en Heraldo de Aragón del 24 de agosto de 1910 se reseñaba una entrega de premios a los niños de las escuelas, que había tenido lugar en el teatro del pueblo. A ella acudieron Nicolás Tello, vocal secretario de la Junta Provincial de Instrucción Pública de Zaragoza, el general Bascarán, gobernador militar de Madrid, Luis Bordiu y los diputados Luis Bascones y Fortunato Zabalo. El acto terminó con un discurso del decano de la Facultad de Letras de la Universidad de Zaragoza, Eduardo Ibarra. Narciso Lafuente firmaba en el número de Heraldo de Aragón del 25 de agosto de 1910, un pequeño artículo dedicado a las pasadas fiestas de Saviñán, dedicadas a su Patrón San Roque. En él escribía que se habían celebrado unas veladas teatrales a cargo de varios jóvenes de la localidad, junto a varias actrices de Zaragoza. En una de ellas se había cantado una copla que decía: «Propondré al Ayuntamiento,/ cuando sea concejal,/ que den a la calle nueva/ el nombre de Bascarán.

            En 1918 y en el oratorio del palacio de Saviñán casó Esperanza Bordiu y Bascarán (1896-1980), con José María Martínez Ortega (1890-1970). En Saviñán murió Luis Bordiu y Garcés de Marcilla, conde de Argillo, en 1921. Su viuda Carmen Prat falleció en Zaragoza en 1923, siendo enterrados en el cementerio municipal de Saviñán.

            Unión Patriótica. En abril de 1924, Primo de Rivera creó un partido político oficialista, cuya finalidad era hacer propaganda de la imagen del dictador y divulgar la ideología derechista y católica del régimen, para lo cual llegó a contar con el apoyo de setenta periódicos oficiales. El 11 de enero de 1925 El Noticiero informaba de un mitin que la Unión Patriótica había celebrado el Saviñán el pasado día 6, organizado por el Comité local. En él se dieron cita Ricardo Monterde, Presidente del Comité de Zaragoza, y su hijo, el delegado gubernativo Pérez García-Argüelles, Cipriano Aguilar, Presidente del Comité bilbilitano, los señores Ibáñez y Moreno, de Calatayud, y representaciones de Brea, Illueca, Morés, Embid, Viver y Paracuellos. No pudo acudir Antonio Bardají, entonces alcalde de Calatayud, por enfermedad. Mosén Salvador Labastida era secretario del Comité local de Saviñán y Pascual Sanjuán Mené presidente. Labastida señaló que, cansados y asqueados de los políticos que habían empobrecido al país, se habían unido a las huestes de Primo de Rivera que, al grito de viva España, se habían lanzado a la gigantesca tarea de salvar y regenerar a la patria. Otros oradores elogiaron el Estatuto municipal y las reformas administrativas llevadas a cabo por el directorio militar, estudiando también el programa de la Unión Patriótica, que se sostenía en tres pilares fundamentales: religión, moralidad y justicia. Tras los telegramas de adhesión al rey, a los generales Primo de Rivera, Magaz, Hermosa, Martínez Anido y al Gobernador civil de Zaragoza, se ofreció un banquete popular para unos cincuenta comensales. Tras los postres y los brindis, una rondalla del pueblo ofreció una serenata.

            En ABC del 25 de noviembre de 1934, se publicaban los donativos que se habían recibido en la redacción del periódico, para premiar a la fuerza pública por su actuación patriótica frente al movimiento revolucionario. Entre los donantes aparece Pascual Sanjuán, que envió cien pesetas.

            Nuevas escuelas. En la sesión extraordinaria del 27 de abril de 1925, el Ayuntamiento acordó enajenar los edificios de las escuelas públicas y habitaciones para los maestros, situadas en la calle Mayor, nº 56, para trasladarlas a la llamada casa de Pujadas, que había sido adquirida recientemente por el Ayuntamiento. Se acordó fijar en tres mil pesetas el tipo de base para la subasta de estos edificios, designando a Pascual Sanjuán y a Pascual Olvés para que redactasen el pliego de condiciones, consignando que el Ayuntamiento tenía derecho a disfrutar de estos edificios hasta finales del próximo mes de julio. A partir de esta fecha los edificios se entregarían al mejor postor.

            En el acta celebrada el 5 de mayo se daba cuenta que la primera subasta había quedado desierta, acordando celebrar otra para el día 10. El día 11 de mayo se daba cuenta que esta nueva subasta tampoco había dado resultado positivo, por lo que se acordaba por unanimidad dividir los edificios en dos lotes. Un lote correspondería a la escuela de niños, a la casa del maestro y a la mitad del corral, asignándole un valor de cinco mil setecientas cuarenta pesetas. El segundo lote comprendería la escuela de niñas, la casa de la maestra y la otra mitad del corral, con un valor de seis mil doscientas cincuenta pesetas.

            En el acta del 26 de mayo el alcalde propuso la monopolización de las harinas. Por unanimidad se declaró la conveniencia de la municipalización y monopolización de la venta de las harinas que fueran necesarias comprar, para el consumo de pan del pueblo.

            En el acta del 28 de mayo se consignaban en el presupuesto de gastos, mil pesetas por los intereses del préstamo, que se había pedido para la adquisición del edificio destinado para escuelas, cinco mil para la amortización de este préstamo, veintiséis mil por la compra del edificio, trescientas pesetas para las escuelas de párvulos y otras cien pesetas para premios a los niños que asistieran a las escuelas.

            El 1 de junio se acordaba una nueva subasta para enajenar los edificios de las escuelas y casas de los maestros de la calle Mayor, al precio conjunto de diez mil pesetas. Debido a la urgencia de la venta, se acordó publicarlo en el Boletín Oficial y dar bandos en el pueblo.

            En la sesión extraordinaria celebrada en 12 de junio se vio la necesidad de variar la toma de agua para el macelo, pero como era necesario realizar obras de alguna consideración, se estimó dejarlas para mejor ocasión.

            En la sesión extraordinaria del 16 de julio se informó que, habiendo transcurrido el plazo desde la aparición del anuncio para la subasta del edificio de las escuelas en el Boletín Oficial, sólo se había presentado en el Ayuntamiento un pliego de Antonio Sánchez Vincueria y de Raimundo Cormán Moreno, ofreciendo la cantidad de diez mil diez pesetas, acordándose por unanimidad adjudicarlo a estos vecinos. El alcalde representaría al Ayuntamiento en el otorgamiento de la escritura.

            En la sesión extraordinaria del 7 de septiembre se acordó contratar un empréstito o préstamo de dieciocho mil pesetas con el Banco de Crédito Local de España, para atender al pago de las veintiséis mil pesetas de la compra de la casa Pujadas, adquirida por el Ayuntamiento.

            El 16 de octubre se nombró veterinario a Adelino Ostalo Casañ, dándole un plazo de treinta días para tomar el cargo.

            En la sesión extraordinaria del 7 de noviembre se vio y estudió la manera de lograr recursos para terminar las obras realizadas en las escuelas públicas, tasadas en tres mil pesetas, que adelantaba el Banco Zaragozano. Se acordó aceptar el ofrecimiento, que se devolvería cuando diera el préstamo el Banco de Crédito Local de España.

            En la sesión extraordinaria del 15 de diciembre se informaba que había entonces ciento cuarenta y tres niños y ciento sesenta y ocho niñas en edad escolar, por lo que eran insuficientes las escuelas actuales. La Corporación acordó por unanimidad que fueran creadas otras dos escuelas, como proponía la Junta Local. Para ello tomaba el acuerdo de pedir a la superioridad la creación de dos escuelas, una de niños y otra de niñas, además de las ya existentes. Para ello se ofrecían dos amplios locales, con las debidas condiciones de capacidad, luz y ventilación, con retretes de agua corriente, un patio exterior y otro patio interior para recreo y ejercicios gimnásticos, así como un jardín para instruirse en el cultivo de plantas y flores. El Ayuntamiento se comprometía a adquirir el menaje necesario y el material científico moderno y pedagógico, en la cantidad que fijara la Instrucción de Primera Enseñanza de la zona. También se facilitaban casas para los maestros y sus familias, a consignar en el presupuesto municipal.

            El 2 de enero de 1926 se acordó un jornal medio de cuatro pesetas, para efectos de la prórroga militar de primera clase.

            En el acta del 17 de enero se indicaba que el día 15 el Delegado de Hacienda había aprobado el presupuesto ordinario para el ejercicio actual, en el que se consignaba el empréstito necesario para atender la compra de la llamada casa de Pujadas. El inspector de Primera Enseñanza había visitado los cuatro locales destinados a escuelas, aprobando las condiciones de los edificios, la capacidad y su orientación. El concejal Pascual Olvés elogió la compra de estos edificios. En ellos se iban a disponer de cuatro escuelas, cuatro viviendas para los maestros, además de la estación telegráfica y una casa para el jefe de telégrafos.

            En el acta del 24 de enero se acordó por unanimidad solicitar un préstamo de diecinueve mil pesetas y nombrar al alcalde para gestionar la obtención de este préstamo a treinta años. El día 30 de enero se notificaron las gestiones hechas con el Banco de Crédito Local de España, que cobraría un interés del seis por ciento, más la comisión de sesenta céntimos por ciento y la prorrata que se fijaba en quince céntimos por cien. Se debían pagar anualidades de mil cuatrocientas catorce pesetas y treinta céntimos, divididas en trimestres y pagaderos al vencimiento de cada trimestre.

            El 5 de febrero el concejal Ignacio Pina, debido a los gastos derivados de la  construcción de las escuelas, proponía que la Junta Local de Primera Enseñanza solicitara a la Dirección General del ramo la concesión de material docente suficiente, aprobándose por unanimidad.

            El 13 de marzo se designaba al alcalde para que, en representación del Ayuntamiento, firmara el contrato con el Banco de Crédito Local, para el préstamo de diecinueve mil pesetas, y para que recogiera del Banco Zaragozano las láminas del ochenta por ciento de bienes propios enajenados, donde las tenían depositadas, para que las pasase al Banco de Crédito Local, para responder del préstamo.

            El 20 de marzo se acordó elegir a Ramiro Zaera, como representante del Ayuntamiento, para la firma de la escritura de compra de la casa de Pujadas.

            En el acta del 17 de abril se notificaba que el día 18 tendría lugar una asamblea en Calatayud, en la que se había de acordar el ingreso del río Jalón en la Confederación Hidrográfica del Ebro, tal y como habían dado a conocer el jueves último Antonio Bardají y Cipriano Aguilar. Para ello se eligieron a dos concejales, dando las gracias a Bardají y a Aguilar, que se habían trasladado a Saviñán para informar al Ayuntamiento.

            En el acta del 3 de agosto se consignaba la baja de Pascual Ruiz García, al ser nombrado maestro nacional de Picaña (Valencia). En el acta del 20 de agosto se informaba que el Gobernador Civil había nombrado nuevo concejal a José Gasca Nonay.

            En el acta del 28 de octubre se aprobaba por unanimidad la compra de una báscula de puente, con el fin de que los cosecheros tuvieran facilidades para pesar sus productos cuando los debieran exportar con carros. Las medidas de la báscula serían de cuatro metros con veinte centímetros, por un metro con noventa centímetros. Costaría dos mil setecientas pesetas, más ciento sesenta y cinco pesetas que se debían de pagar al montador. Se pagaría en dos plazos, el primero vencería el 31 de enero de 1927 y el segundo el 1 de febrero de 1928. El Ayuntamiento cobraría el seis por ciento de las cantidades pesadas.

            El 25 de noviembre se acordó por unanimidad autorizar al alcalde para que representara al Ayuntamiento y solicitara al Director General de Primera Enseñanza el máximo de subvención previsto por el Real Decreto del 17 de diciembre de 1922, para edificios destinados a escuelas.

            En el acta celebrada el 30 de noviembre se aprobó por unanimidad dar el nombre de Grupo Escolar del Excmo. General Primo de Rivera, «perpetuando la gratitud que la nación toda y en particular la primera enseñanza debe al celo del insigne patricio».

            El 1 de diciembre se aprobaba el reglamento, redactado por la Comisión Permanente, y la distribución de los edificios de la calle Laureles, destinados a escuelas, viviendas y Telégrafos.

            El Imparcial informaba el 5 de diciembre de 1926 que el alcalde de Saviñán había visitado al Ministro de Instrucción Pública, Eduardo Callejo de la Cuesta, para solicitar la construcción de un grupo escolar. El 16 de marzo de 1927, este mismo periódico publicaba que una comisión de Saviñán había visitado al Ministro de Instrucción Pública, para gestionar la creación de unas escuelas nacionales.

            Fuente de la Señoría. El 2 de enero de 1927 se fijaba en cuatro pesetas el jornal de un bracero. El 10 de enero se informaba que la Junta de Sanidad había aprobado el día 1 y ahora proponía a la Corporación, la construcción de un lavadero cerrado y el alcantarillado que recogiera el vertido de las aguas del matadero, el desagüe de las calles de San Roque y de San Miguel, así como la inutilización del cementerio de la Señoría, contiguo a la iglesia de San Miguel y a la población. La Junta de Sanidad tasaba las obras en ocho mil, en doce mil y en dos mil pesetas, respectivamente.

            El 26 de mayo se hacía constar en acta la satisfacción por el éxito de la celebración ese mismo día de los actos dedicados al Homenaje a la Vejez. El 7 de junio se consignaba que el veterinario que reunía mejores condiciones era Julián Vidal.

            En el acta del 19 de septiembre de 1927 se decía que el Director de Obras Públicas había remitido una información con fecha del pasado día 5, en la que decía que había sido aprobado el replanteo previo para la subasta del proyecto de concesión de aguas para el abastecimiento del pueblo. El Director de Obras Públicas pedía al Ayuntamiento la entrega de los terrenos necesarios para llevar a cabo las obras. La corporación mostró su satisfacción por esta aprobación y acordó entregar a la Dirección General de Obras Públicas los terrenos necesarios para las obras, haciendo copia para enviar al Ingeniero jefe de la C.H.E., para que a su vez la hiciera llegar a la Dirección General.

            En un protocolo notarial del Archivo Gracián se citaba en 1591 una pieza situada encima de la fuente, que confrontaba con pieza de Miguel Fuerte, pieza de Juan Calavera, camino real y camino de herederos. José Gracián pensaba que esta fuente podía ser la del camino de las Fuentes, llamada así por los pequeños hilos de agua que brotaban entre el puente de hierro y la subida al ferrocarril.

            En 1923 el ingeniero de caminos Joaquín Gallego Urrueta llevaba a cabo los primeros estudios de captación de aguas en Valdegorrón, casi en la cumbre. En 1926 se aprobaba un presupuesto de nueve mil quinientas veinticinco pesetas, con setenta y tres céntimos, del que el Ayuntamiento debía pagar la mitad. También se hablaba en él del cambio de diámetro de la tubería, pues en un primer momento se había pensado emplazar la fuente en la plaza de la Constitución, eligiendo entonces la Señoría para el nuevo emplazamiento. Pero el caudal debió menguar con los años, pues en 1935 se pedía una ampliación de la captación de aguas, por ser ya entonces insuficientes para el abastecimiento público, presentando para su aprobación un presupuesto de casi novecientas pesetas. Para buscar nuevas vetas de agua, se excavó en 1950 la mina de Valdegorrón.

            El 29 de abril de 1926, ante el alcalde Pascual Sanjuán y el teniente alcalde Pascual Ruiz, Iñigo Gracián Marco, en representación de sus hermanos y en nombre propio, como herederos de su padre Juan Ignacio Gracián Campos, propietario de la finca de Valdegorrón, donde se hallaba el manantial de aguas destinadas al abastecimiento público del pueblo, daba la autorización necesaria para que la administración pública practicara en sus terrenos los trabajos precisos para la captación de aguas. El 7 de octubre de 1927, convocados y presididos por el alcalde Pascual Sanjuán y por el primer teniente de alcalde Pascual Olvés, acudieron los propietarios de los terrenos que habían de ocuparse con las obras para la traída de las aguas destinadas al abastecimiento del pueblo. El alcalde requirió a los allí reunidos que, en cumplimiento de los apartados 23 y 24 de la Real Orden del 11 de julio de 1925, cediesen los terrenos de su propiedad necesarios para las obras, ofreciéndolos a la Dirección General de Obras Públicas, para la aprobación del replanteo previo. Los propietarios de los terrenos, por unanimidad, acordaron ofrecer y ceder los terrenos que fueran necesarios a la Dirección General de Obras Públicas, para la conducción de las aguas destinadas al abastecimiento del pueblo. Los propietarios eran: Iñigo Gracián, Gregorio Alcañiz, Dolores Lahuerta, la viuda de Faustino Lafuente, Anselmo Val, Matías Verón, Julián Vela y Serafín Cambón, éste último en representación de los herederos del conde de Argillo.

            Por vacante el día 20 de septiembre, se nombraba veterinario a Luis García Pérez el 30 de septiembre. En el acta del 7 de noviembre se consignaba que, por fallecimiento de Margarito Cormán, estaba libre la plaza de cirugía menor o practicante, dando un plazo de treinta días para su concurso.

            El 12 de enero de 1928 se fijaba en cuatro pesetas el sueldo de un bracero en el pueblo durante este año.

            El 7 de marzo se aprobaba confeccionar un presupuesto extraordinario para las obras de traída de agua potable de abastecimiento, que ascendía a diez mil pesetas. La subasta se habría de celebrar en el Ministerio de Fomento el próximo día 31 de marzo, bajo el tipo del cuatro por ciento. Sería cubierto por reparto entre los vecinos a modo de contribución especial, exponiéndolo al público por espacio de quince días. El 3 de abril se aprobaba este presupuesto especial de diez mil pesetas, al haber estado expuesto quince días.

            En el número 1205 de Madrid Científico se informaba que el presupuesto para las obras de conducción de aguas para abastecimiento de Saviñán, con excepción de las de captación, ascendía a cuarenta y una mil ciento treinta pesetas, con treinta y seis céntimos. La subasta tendría lugar en la Dirección General de Obras Públicas el día 31 de marzo, a las doce horas. El proyecto, pliego de condiciones, modo de proposición y disposiciones sobre su forma y presentación, se encontraban en el Ministerio de Fomento y en los Gobiernos civiles de las provincias. La misma información encontramos en el nº del 30 de marzo de 1928 de La Instrucción Moderna.

            El 29 de junio se entronizaba en el Ayuntamiento el Sagrado Corazón de Jesús. En el acta del 8 de septiembre se consignaba que se pensaba sacar a subasta los dos graneros de la casa de Pujadas por cien pesetas. Se acordó contribuir con veinticinco pesetas al homenaje nacional de los alcaldes de España a Primo de Rivera, a celebrar en Madrid el 13 de septiembre, con motivo del V Aniversario del pronunciamiento militar. Los ediles que se trasladaron a Madrid fueron acompañados por representaciones provinciales y grupos folclóricos, que recorrieron las calles de la capital.

            En el acta del 12 de septiembre se copiaba la plantilla municipal. Secretario, Miguel Lafuente Soriano, médico, Tomás Irribarren Artigas, farmacéutico, Fernando Gómez Lafuente, veterinario, Luis García, practicante, Carmelo Melero Carranza, voz pública, Roque Campillo, encargado del reloj, Tomás García, y encargado del cementerio, Tomas Palacín Joven.

            El 22 de octubre la Junta Municipal de Sanidad alertaba del peligro de salud pública, por encharcamiento de aguas en las calles de San Ramón y San Roque. El 18 de diciembre se consideraba elevado el presupuesto presentado por la Junta Municipal de Sanidad para las obras de las calles de San Roque y San Ramón, presentado por el albañil Joaquín Plana, que ascendía a catorce mil novecientas cincuenta y nueve pesetas, con cuarenta céntimos. Por ello se acordó que se consignara en el presupuesto para el próximo año de 1929, la tercera parte del importe total de la obra, pidiendo ayuda al Estado y una subvención a la Diputación Provincial.

            El 21 de diciembre se informaba que al estar de baja el alguacil Roque Campillo, ocupaba su puesto Narciso Gumiel Villalba, como suplente interino, pues reunía todas las condiciones legales, habiendo sido aprobado por la Comisión Municipal Permanente el 19 de noviembre. Entraría en el cargo el 1 de enero, cobrando trescientas sesenta y cinco pesetas.

            El 29 de diciembre se acordó reunir los ingresos necesarios para colocar aceras en la Plaza de la Constitución y en la calle de Primo de Rivera. Se calculaba un coste de dieciséis pesetas el metro lineal de acera, acordándose grabar con un cincuenta por ciento, o sea con ocho pesetas por metro de fachada, a cada propietario de las casas. Para ello se dictaron unas contribuciones especiales. Los vendedores de cerdos pagarían por día una peseta, si llevaban a los animales en banastas o en cajones, ocho pesetas si los conducían en camión, y diez pesetas si los llevaban a pie y en manada por las vías públicas. Los vendedores ambulantes de paños y tejidos, quincalla y ferretería, pagarían cinco pesetas si fueran en carro, y dos pesetas si lo hacían en caballería o llevaran a hombros sus mercancías.

            El 27 de enero de 1929 el alcalde dio cuenta de la brillantez del acto de inauguración de la fuente pública en la Señoría, al que había asistido el Gobernador Civil, Juan Cantón Salazar, acompañado por su secretario José Pinilla, y por el Delegado Gubernativo Francisco Alonso Burillo. Tampoco faltaron las autoridades locales: juez Francisco Tobajas, párroco Florentino Catalán, cabo del somatén Iñigo Gracia, comandante del puesto de la Guardia Civil Gregorio García Pardos, telegrafista Paterno Pina, maestros: Hilarión Martínez, Félix Domínguez, Paula Sardaña, Pilar Tomey, y todo el pueblo en general.

            Aceras y saneamiento. En el acta del 11 de marzo se aprobó el presupuesto extraordinario para atender la construcción de aceras en las calles de mayor tránsito y se acordó exponerlo al público quince días, para que los propietarios afectados hicieran las pertinentes reclamaciones. En 28 de marzo, al no haber reclamaciones de los vecinos, se aprobó definitivamente este presupuesto extra de ocho mil pesetas.

            En el acta del 20 de mayo se dio cuenta del presupuesto presentado por el ayudante de Obras Públicas, Mariano Cebamanos, de veintinueve mil ochenta y siete pesetas, con ochenta y ocho céntimos, para saneamiento de las calles Nueva, Molino, San Ramón, San Roque, San Miguel y Santa María. Como afectaba a la salud pública y rebasaba las posibilidades de la Corporación Municipal, se acordó que el alcalde solicitara el apoyo pecuniario de la Dirección General de Sanidad, para poder acometer estas obras de saneamiento proyectadas.

            El 1 de junio se proveía la plaza de alguacil, nombrando a Narciso Gumiel Villalba, con un haber de setecientas treinta pesetas.

            El 30 de julio se daba cuenta de una carta de un periódico de Larache, informando al Ayuntamiento que le había sido concedida por el Gobierno de S.M. al militar natural de Saviñán, Gregorio Lacruz, la Cruz de María Cristina, invitando a la Corporación a contribuir con alguna cantidad para costear los gastos. Se acordó contribuir con veinte pesetas «para la suscripción de que queda hecho mérito».

            El 31 de julio se proveía la plaza de oficial mayor del Ayuntamiento, nombrando por unanimidad a Manuel Amilburu Palacios, que la venía desempeñando interinamente a satisfacción de la corporación.

            En día 15 de septiembre se dio cuenta que se debían al Banco de Crédito Local de Zaragoza diecinueve mil novecientas noventa y cuatro pesetas, con veintiséis céntimos, contando los intereses que vencían el día 24, más la comisión anticipada. Ignacio Pina opinó que era partidario de satisfacer dicho crédito y de recoger las láminas del ochenta por ciento de propios, que el agente tenía depositadas para avalar dicho préstamo. Toda la Corporación por unanimidad acordó abonar al Banco de Crédito Local y recoger las láminas propiedad del Ayuntamiento, así como el sobrante de los intereses que se hubieran producido al abonar los del préstamo, que ascendían a dos mil trescientas cuarenta y siete pesetas, con nueve céntimos, nombrando al alcalde para que hiciera las gestiones oportunas con el banco.

            El 17 de septiembre se trataba el asunto de pedir un préstamo al Instituto Nacional de Previsión y Caja colaboradora de Previsión Social de Aragón, para invertirlo en obras de saneamiento en las calles de San Roque y San Miguel, según el proyecto del técnico Lacalle, que habían sido demandadas por la Junta Municipal. Se acordaron las condiciones del préstamo y la duración del reintegro, especificando la garantía de cumplimiento y las obligaciones.

            Se acordó solicitar un préstamo de veinticinco mil pesetas, a devolver en veinte años, al cinco por ciento de interés anual, con los gastos de impuestos, arbitrios y de escritura, ofreciendo como garantía las inscripciones intransferibles de deuda pública. El Ayuntamiento abonaría el importe por plazos, consignándolo en presupuesto. El préstamo lo abonarían conforme arrancaran las obras.

             El 20 de septiembre se discutió y aprobó el presupuesto para el actual año, según proyecto formado por la Comisión Permanente. Los gastos se evaluaron en cuarenta y tres mil pesetas, la misma cantidad que se anotaba en los ingresos. El 20 de noviembre se aprobaba por unanimidad el presupuesto para el año de 1930.

            Choque de trenes. Aunque en los libros de actas no hemos encontrado nada referente a este suceso, sabemos que en la madrugada el 1 de noviembre de 1929 tuvo lugar un choque de trenes en el término municipal de Saviñán. Se trataba del expreso Barcelona-Madrid y de un tren mercancías que circulaba dirección Zaragoza. Como consecuencia hubo numerosos heridos y un muerto, el fogonero del mercancías llamado Mariano Laguna, que se enterró en el cementerio de Saviñán. Desconocemos lo que pudo ocurrir al poner en funcionamiento la línea férrea Madrid-Zaragoza, pero entonces Saviñán no tuvo estación ni apeadero. Para facturar había que ir a la estación de Paracuellos y entonces todas las mercancías, fueran árboles, frutas o aceite se enviaban por tren. Ya el 23 de diciembre de 1880 El Liberal publicaba que los contribuyentes de Saviñán estaban gestionando activamente para que se estableciera un apeadero próximo al pueblo.

            ABC publicaba el 2 de noviembre que el vecindario de Saviñán había salido a «prestar auxilio, facilitando café y desayunos a los viajeros». El Imparcial publicó el día 3 un artículo titulado «Un gesto de hidalguía racial». En él decía que el choque de trenes de madrugada había despertado a los vecinos y con las primeras luces del día acudieron todas las autoridades, hombres, mujeres y muchachos, «con la voluntad de auxiliar y servir», ayudando a transbordar maletas y equipajes. Cuando todos los viajeros estuvieron en el tren de socorro, arrebujados en mantas, aparecieron «como por parte de encantamiento» ante las ventanillas, tazas de café con leche, bizcochos, pastas surtidas, lonchas de jamón, tortillas y vasos de vino. Los vecinos de Saviñán vaciaron sus despensas para ofrecer a los viajeros lo que tenían, no queriendo aceptar ningún pago por aquellos servicios, aunque los viajeros pagaban con monedas de plata. «Nos ofende, señor…, respondían». El tren socorro partió y los viajeros asomados a las ventanillas gritaban vivas a Saviñán.

            El 5 de noviembre El Sol publicó un artículo titulado «El pueblo de Sabiñán». En él se escribía que desde las cuatro de la mañana los viajeros habían estado aislados del mundo, hasta que aparecieron los vecinos de Saviñán para llevarles café, dulces, licores y vendas para los heridos, sin querer cobrar nada por ello. «Cuentan que quienes presenciaron este hecho revelador de las virtudes innatas de nuestro pueblo, que cuando alguien preguntó al alcalde de Sabiñán su nombre para hacer constar públicamente su ejemplar consulta y la del vecindario, éste respondió: Ahora no importa nada el nombre; yo no soy en este momento más que el alcalde de Sabiñán».

            El Noticiero publicó el día 8 una carta del alcalde de Saviñán, Pascual Sanjuán, agradeciendo las frases de elogio dedicadas al pueblo, que publicó El Sol el día 13. Pascual Sanjuán decía «que nada hizo el pueblo que no fuera cumplir con su deber». Y finalizaba: «Sabiñán sabrá hacer el honor y sostener con orgullo el hermoso título de benéfico que, con razón o sin ella, se le ha asignado».

            En La Voz de Aragón apareció el día 9 de noviembre un artículo firmado por Emilio Alfaro. En él enumeraba las mejoras que había llevado a cabo la Corporación Municipal que presidía Pascual Sanjuán, como la instalación de la fuente, la construcción de las nuevas escuelas y la pavimentación de las calles con aceras. Saviñán, que había participado en el Mercado Típico de la Semana Aragonesa, de la Exposición Internacional de Barcelona, necesitaba ayudas económicas para poder finalizar las de obras de limpieza que entonces se estaban llevando a cabo.

            La Semana Aragonesa tendría lugar del 30 de septiembre al 6 de octubre de 1929. La Vanguardia informaba el 17 de septiembre que el Comité organizador de la Semana Aragonesa, auxiliado por la Comisión de trabajo del mercado típico regional, se proponía visitar aquella misma semana diferentes localidades como Muel, Calatayud, Saviñán y Terrer, además de los pueblos del Jiloca. Según el programa de la Semana Aragonesa, el mercado de frutos del país, el primero celebrado en España, se celebraría los días 4 y 5 de octubre en la plaza del Pueblo Español. Tendría lugar de 10 a 13 y de 16 a 18 horas. El día 4 no se realizarían transacciones, dejando la venta de los productos expuestos para el día siguiente.

            Aquel suceso del choque de trenes alentó al Ayuntamiento a continuar las gestiones para pedir de nuevo una estación para el pueblo. Mariano Alvira Lasierra escribió una nota a Pascual Sanjuán, informándole que su esposa había escrito a Vicente Mayandía, para que se interesara por el asunto de la estación. Aconsejaba a Pascual Sanjuán que en su viaje a Madrid, visitase las redacciones de El Imparcial y de El Sol, para agradecerles lo que habían publicado y confirmarles que el vecindario fue espontáneo en su ayuda a los viajeros, sin buscar ninguna recompensa. Alvira creía que si estos dos periódicos de Madrid hicieran alguna indicación a favor del pueblo, lo harían enseguida los regionales. Además, se había de presentar un proyecto o petición pidiendo la estación ferroviaria, remitido a estudio a la Dirección de Ferrocarriles. Una vez que el proyecto estuviera en tramitación, se pondría en marcha una campaña periodística.

            El Imparcial publicaba el día 13 de diciembre que durante tres días una comisión, en representación de todas las fuerzas vivas del vecindario de Saviñán, había estado en Madrid. La componían el alcalde Pascual Sanjuán y los concejales Ignacio Pina y Fernando Gómez. Habían ido a Madrid a gestionar para el pueblo una estación de ferrocarril, ya que la línea pasaba a escasos cien metros del pueblo. Con ello se evitaría que los vecinos tuvieran que trasladarse a la estación más cercana, haciendo un recorrido de diez kilómetros. La comisión había sido recibida por el Presidente del Consejo Superior de Ferrocarriles, general Mayandía, y por el Director de la Compañía de M.Z.A., quienes prometieron estudiar la solicitud con todo cariño.

            La redacción de El Imparcial había recibido a esta Comisión de Saviñán, que había asegurado que la estación ferroviaria era una vieja aspiración del pueblo y que no querían que alguien creyese que al amparo del movimiento de generosa humanidad realizado por aquellos vecinos con motivo de la reciente catástrofe, se trataba de conseguir esta mejora local.

            El Sol publicaba el 26 de diciembre de 1929 un artículo titulado «Sabiñán necesita una estación». En él se escribía que nadie conocía el pueblo y nadie sabía nada de él, pues aunque se encontraba a cien metros de la vía férrea, no tenía  estación. La estación de Saviñán estaba en Paracuellos. Realizadas algunas gestiones, la estación de Paracuellos adoptó el nombre de Paracuellos-Sabiñán. Todos los lectores ya estaban enterados que habían chocado dos trenes frente a Saviñán, pero ahora resultaba que además de sus sentimientos, Saviñán poseía una importante riqueza de frutas y aceites. Las frutas eran de primera calidad, predominando las peras y las manzanas. También era excelente su aceite. Hasta entonces los productores debían llevarlos a la estación de Paracuellos, camino del mercado. El periódico estaba a favor de la estación férrea de Saviñán. Y escribía: «Es muy conveniente para los intereses de aquellos pueblos; pero, además de esta manera se podrá pagar a Sabiñán el gesto humano que tuvo con los viajeros del expreso que chocó frente a su caserío».

            El apeadero de Saviñán no se inauguraría hasta agosto de 1938.

            Nuevas elecciones. El 25 de febrero de 1930 tuvo lugar la proclamación de concejales, que debían integrar la Corporación Municipal, según el Artículo 9º del Real Decreto de 15 del actual, publicado en el Boletín Oficial de Zaragoza el mismo 19 de febrero. En concepto de mayores contribuyentes se nombraron a: Diego Gracián Campos, Roque Gasca Escós, Iñigo Gracián Marco, Manuel Cabeza Maestre, Antonio Sarto Carnicer y Ricardo Sarto Bono. En concepto de ex-concejales se nombraron a: Elías Cormán Sancho, Manuel Gimeno Lafuente, Antonio Lahuerta Franco, Pascual Sanjuán Mené y Francisco Tobajas Moreno, pasando a ser todos ellos concejales del Ayuntamiento de Saviñán.

            El 26 de febrero el alcalde saliente leyó el Real Decreto del 15 del corriente y cedió la presidencia al concejal de más edad, Elías Cormán Sancho, y el nuevo Ayuntamiento procedió a la elección de alcalde, cargo que alcanzó por mayoría Pascual Sanjuán Mené. Un día más tarde se eligió primer teniente de alcalde a Iñigo Gracián Marco y segundo teniente de alcalde a Manuel Gimeno Lafuente.

            La Comisión de Hacienda la formaban Antonio Sarto e Iñigo Gracián. La de Obras Públicas, Policía Urbana y Rural la componían Roque Gasca, Francisco Tobajas y Manuel Gimeno. La de Higiene, Salubridad Pública y Cementerio estaba formada por Elías Cormán y Manuel Gimeno. Todas estas comisiones estarían presididas por el alcalde. Por unanimidad se acordó que continuara Ignacio Pina Pérez como depositario de los fondos municipales.

            El 5 de marzo se informó de la incompatibilidad en la que incurrían los concejales Iñigo Gracián y Roque Gasca, al ser vocales natos de la Junta General del Repartimiento. Por ello se nombró vocal nato a Pascual Arenas Pinilla, primer contribuyente por contribución industrial, y a Alejandro Olano por contribución urbana.

            El 11 de marzo renunciaban a su cargo de concejal Manuel Cabeza, Diego Gracián Campos, Ricardo Sarto y Antonio Lahuerta, alegando tener más de sesenta y cinco años y estando físicamente imposibilitados para desempeñar el cargo. Se admitieron las renuncias y siguiendo las instrucciones del Gobernador Civil del pasado día 3, se procedió a designar automáticamente en la lista de mayores contribuyentes a los cuatro concejales, que habrían de sustituir a los que habían renunciado. De mayor a menor se nombraron a Félix Ibáñez López, Pascual Arenas Pinilla, Félix Lafuente Soriano y Patricio Hernández Lafuente.

            El 17 de marzo presentó renuncia Pascual Arenas, por ser mayor de sesenta y cinco años, admitiéndosela. Se nombró de la lista de mayores contribuyentes a Roque Villalba Val. El 25 de marzo se aceptaba la dimisión de Roque Gasca como concejal, por incompatibilidad, y la renuncia de José Arévalo del cargo de vocal nato para constituir las cartillas de evaluación de la parte real y personal del Repartimiento General, que se aceptaba. También se aceptó la del primer teniente de alcalde Iñigo Gracián.

            El 20 de abril se nombraba concejal a Alejandro Olano Lafuente, en sustitución de Roque Gasca. Sustituyó a Iñigo Gracián, Francisco Tobajas Moreno.

            En esta misma acta se facultaba al alcalde para que demandara en acto de conciliación a Manuel García, para que tabicara una ventana abierta en la pared del frontón del juego de pelota y, en caso contrario, se procedería judicialmente, bien por interdicto o bien demandándolo a pleito.

            Ricardo Sarto y Antonio Sarto presentaron una certificación del médico Tomás Irribarren, fechadas el 25 de marzo. El médico aseguraba que Ricardo Sarto sufría parálisis progresiva, que le imposibilitaba toda clase de trabajos. Y Antonio Sarto padecía una laringo faringitis con frecuentes afonías completas.

            El Noticiero informaba el 24 de mayo de 1931 que se había constituido el Centro Republicano Radical (de Lerroux) de Saviñán. La Junta la formaban: Antonio Sarto presidente, Francisco Uriol vicepresidente, Victorio Franco secretario, Pedro Hernández tesorero y vocales Miguel Gálvez, Santiago Barbero, Francisco Sánchez y Tomás Ibáñez.

            En el acta del 12 de junio se trataba de nuevo el tema de la ventana abierta por Manuel García en la pared del frontón de la plaza Muñoza, al que se le había pedido su cierre. Manuel García había contestado que su cierre le ocasionaba un grave perjuicio. Por su parte el alcalde señaló que estaba pendiente la expropiación de una faja de terreno de la huerta de Manuel García, situada en el Hoyo, con el objeto de alinear el camino de Paracuellos. Los concejales autorizaron al alcalde para que en un acto conciliatorio o juicio verbal, en caso de no llegar a un acuerdo, consiguiera el cierre de la ventana o que se colocara de manera que no perjudicara el juego, y esto si Manuel García se prestaba en condiciones aceptables a la expropiación de la faja de tierra en el Hoyo.

            El 9 de agosto se fijaba el precio de la carne de carnero en tres pesetas con cincuenta céntimos el kilo y la carne de cordero y oveja en tres pesetas con cuarenta céntimos el kilo. La Corporación dio un plazo de cuarenta y ocho horas para que los fruteros presentaran una relación detallada de la fruta comprada en el año 1929. En caso contrario se estimaría como fraude al erario municipal. También se acordó por unanimidad contribuir con cien pesetas para la suscripción del Templo del Pilar de Zaragoza. En el nº del ABC del 10 de julio de 1930 se informaba que Zaragoza llamaba a los españoles a cooperar en la restauración del Pilar que se hundía. El arzobispo de Zaragoza se había dirigido al prelado de Madrid, e inmediatamente se había reconstituido con entusiasmo la Junta de Damas, que tanto había contribuido en otros tiempos con las obras del Pilar, para que se encargase de hacer el llamamiento al pueblo madrileño. La Junta se había constituido el día 2, estando presidida por la infanta Isabel de Borbón, recibiendo los donativos en la sacristía de la iglesia de San Ginés. Heraldo de Aragón abrió también una suscripción.

            El 17 de septiembre se informaba que, según los datos suministrados por diferentes pueblos, sobre los precios de los diferentes tajos de carne, se fijaba el precio del kilo de carne de cordero y oveja en tres pesetas con cincuenta céntimos y el precio de la carne de carnero en tres pesetas con sesenta céntimos. Estos precios se comunicaban al Gobernador Civil, poniéndolo en conocimiento de todos los carniceros para que comenzaran a regir desde el día de la fecha. También se dio cuenta de una comunicación del Ministerio de la Gobernación, en la que se concedía al pueblo tres mil pesetas para verificar las obras de saneamiento acordado. Se acordó gratificar al auxiliar de secretario, Manuel Amilburu Palacios, con cien pesetas, por el celo en el trabajo y tramitación de expedientes.

            El 28 de octubre se consignaba que se habían encontrado algunas anormalidades en los ingresos por el servicio municipalizado de la venta del pan, procediendo el alcalde a comprobar las faltas anotadas en la cuenta semanal. Se acordó poner coto a los abusos observados. Por ello serían citados por el alcalde los tahoneros y los empleados municipales encargados de la venta de pan, pues el Ayuntamiento estaba decidido a castigar sin contemplaciones cualquier irregularidad y destituir a los encargados de la venta, exigiendo a los tahoneros las responsabilidades que en ello tuvieran.

            Juan Solanas y Victoria Vincueria estaban dispuestos a ceder al Ayuntamiento  parte de su casa, que ocupaba el nº 6 de la calle de San Miguel, por setecientas cincuenta pesetas, afectada por las reformas que proyectaba el Ayuntamiento.

            El 14 de diciembre se informaba de la muerte del guarda municipal Saturnino Monreal Sancho, acordándose proveer la vacante con carácter interino, nombrando a Lucio López. El 17 de diciembre se aprobaba el presupuesto para el próximo año. En esta ocasión los ingresos y los gastos ascendían a treinta y siete mil novecientas veinte pesetas, con un céntimo.

            El 25 de diciembre se nombró alguacil segundo, con un sueldo anual de setecientas treinta pesetas, a Ramón Boned Val, entrando en servicio el próximo 1 de enero de 1931.

            El 15 de enero de 1931 se apuntaba que había aparecido en el Boletín Oficial de Zaragoza del día 11 de octubre de 1930, el proyecto del embalse del río Ribota. El Ayuntamiento pensaba que este proyecto no favorecía ni perjudicaba al pueblo, pues, aún en años de escasez, no faltaba el agua para regar.

            El 20 de enero se fijaba en cuatro pesetas con cincuenta céntimos el jornal de un bracero en el término municipal de Saviñán. El 2 de febrero dimitía del cargo de depositario de fondos municipales Ignacio Pina Pérez, por no poder desempeñar el cargo debido a sus ocupaciones. Fue sustituido por Patricio Hernández. El 4 de febrero se informaba que como el interés cobrado por el Banco de Crédito Local resultaba excesivo, la casa de la viuda de Francisco Pina había adelantado dieciocho mil pesetas. Esta casa también adelantó el dinero para la expropiación de la casa  del nº 6 de  la calle San Miguel, consistente en cuatro mil quinientas pesetas, por la compra de parte de la casa a Miguel Vincueria Marco, más setecientas cincuenta de indemnización a Victoria Lafuente. Se acordó pagar también al agente Pascual Gracia cuatro mil seiscientas sesenta y siete pesetas, con treinta y nueve céntimos, para atender los gastos ocasionados en el pleito del Molar, entre los ganaderos y Ricardo Sánchez.

            En el acta del 15 de marzo, en virtud de la circular inserta en el Boletín Oficial extraordinario del pasado día 12, en contestación al telegrama del Gobernador Civil, se trató del número de concejales que debían elegirse en las próximas elecciones municipales. Se acordó en nueve el número de concejales, teniendo en cuenta el censo de población del año 1929. Además se declaró prófugo a Antonio Miñana García, hijo de Segundo y de Luisa, mozo nº 3 del reemplazo de 1920.

            El 28 de marzo se acordaba la venta de la casa nº 6 de la calle de San Miguel, propiedad del Ayuntamiento, admitiéndose proposiciones en cinco días, lo que se haría saber por un bando. Igualmente se pasaba una comunicación a los fruteros para que pagaran el tanto por ciento de pesos y medidas del municipio. Antes del tercer día debían presentar relación de sus operaciones de compra de frutas realizadas en el año 1930. En caso contrario se instruiría el correspondiente expediente por fraude al erario público.

            El 4 de abril se apuntaba que no había habido ninguna proposición para la compra de la casa nº 6 de la calle de San Miguel. Se debería anunciar otra subasta, rebajando mil pesetas del precio, saliendo a la venta en tres mil pesetas.

            El 6 de abril se nombraba secretario al auxiliar Manuel Amilburu Palacios, por haber desempeñado interinamente la plaza durante veintidós meses, a satisfacción de la Corporación, con un sueldo anual de quinientas pesetas.

            El 17 de abril se aceptaba la tasación hecha por Elías Cormán, en ochocientas pesetas, de la casa de Alejandro Olano en la calle de San Ramón. El alcalde informó haber sido deslindada una finca de Fidel Granada, en su confrontación con propiedades del municipio en el paraje de San Roque, fijándose los mojones.

            Este mismo día se pagaba a la viuda de Francisco Pina las cantidades adelantadas para liquidar la deuda con el Banco de Crédito Local y por el anticipo de los gastos de expropiación de la casa nº 6 de la calle de San Miguel. También se entregaban seis mil pesetas al agente Pascual Gracia y Cía, para atender los gastos ocasionados por el pleito del Molar.

            El 18 de abril tenía lugar la constitución del nuevo Ayuntamiento, resultando elegido alcalde Pascual Olvés Lafuente.

 

  1. Archivo Municipal de Saviñán, Libros de Actas 1-3, 1-4, 2-1 y 2-2.

 

Francisco Tobajas Gallego